Lo que podía ser un frío reinicio de semana, tuvo ayer continuidad en lo que hace a lo principal que debe verificarse: el ritmo de negocios, la posición que asuma el sector accionario dentro del cambio de colocaciones financieras que se está observando.
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Pasó así a segundo plano el devenir de los altibajos del índice, que no se mostró especialmente volátil, sino bastante cercano entre sus extremos.
Entre un mínimo en 1.589 puntos, casi el cierre anterior, y máximo que volvió a superar la línea de los 1.600 puntos (aunque sólo de turismo) hasta llegar a los 1.612, el cierre halló al Merval en marca de 1.596 y pudiendo sumar discretamente, otro 0,38% de mejora.
Con los operadores debiendo asumir un desarrollo más lento, más trabajoso para calzar órdenes de oferta de cierta importancia, la rueda se deslizó con perfil bajo y sin hacer historia.
•Protagonismo
Durante el canje, las acciones. Tras ello, los títulos indexados, parecen los dos platos del menú inversor del verano. El total de acciones ayer estuvo $ 72 millones, esto fue sólo 15% de la torta general de lo transado en Bolsa en la víspera.
Suba de CEPU, 3 por ciento, y bajas de Comercial y Siderar -cerca de 2,5%- fueron los exponentes relevantes. Estabilidad, en otro ritmo, es la figura que despliega la semana hasta ahora.
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