La cumbre energética de Sudamérica que empezó ayer en isla Margarita, al norte de Venezuela, no deparará sorpresas: Lula y Hugo Chávez, que venían polemizando con dureza sobre los biocombustibles (hasta intervino el convaleciente Fidel Castro), ya olvidaron diferencias. El venezolano, inclusive, lo premió dándole a la privada brasileña Oderbrecht una participación igual (50%) a la de PDVSA en una planta petroquímica, aunque esta última está pasando a tener mayoría en todos los proyectos petroleros. Los presidentes de diez países de la región (faltaron Tabaré Vázquez y Alan García) terminarán hoy la cumbre con un documento resaltando la integración y evitando chocar con Brasil por el etanol. Puede haber nuevos anuncios sobre el Gasoducto del Sur, desde Venezuela hasta la Argentina, pero la idea ya quedó desactivada cuando Néstor Kirchner acordó con Evo Morales por el gas boliviano. Eso sí, es el quinto viaje del presidente argentino a Venezuela en menos de cuatro años de gestión. Si acumula millas, el próximo vuelo le saldrá gratis.
La Primera Cumbre Energética de Sudamérica que comenzó ayer en la isla Margarita, al norte de Venezuela, procurará presentar hoy un documento único sobre la integración de la región, la utilización de sus recursos y alguna alusión moderada a los biocombustibles que evite los posicionamientos extremos de Lula da Silva y Hugo Chávez sobre el tema.
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Precisamente estos dos presidentes, en el primer día del encuentro, se repartieron lisonjas y concentraron la atención con un hecho que se quiere mostrar como hito de la integración y de los emprendimientos binacionales en Sudamérica: el lanzamiento de un proyecto petroquímico venezolano-brasileño.
«Nada mejor que este eventopara abrir la puerta de esta cumbre», dijo Chávez en presencia de sus pares de Bolivia y Paraguay, Evo Morales y Nicanor Duarte Frutos, tras colocar con Lula la piedra fundamental del proyecto.
La obra estará a cargo de Pequiven, filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Braskem, filial de la multinacional brasileña Odebrecht, en Jose, a 300 kilómetros al este de Caracas, donde se refina el petróleo extra pesado de la Faja del Orinoco.
Diferencias
Chávez ya había suavizado su posición hacia Brasil en la noche del domingo, al afirmar que «una cosa es el plan de Lula y otra cosa el plan de Bush», después de haber enfatizado que no podrán separar a Brasil y a Venezuela.
Ayer Chávez dijo a Lula que el acuerdo Hugo Chávez dio la bienvenida a Néstor Kirchner y a los mandatarios de Ecuador y Brasil, Rafael Correa y Luiz Inácio Lula da Silva, en el comienzo de la cumbre energética en
Venezuela. petroquímico no hubiera sido posible ocho años atrás, porque lo tenía «amarrado» la petrolera estadounidense Exxon Mobile.
Chávez hizo una importante concesión a Odebrecht, dado que la participación accionaria en las dos empresas mixtas que fueron creadas ayer es de 50% y 50%, mientras Venezuela se está reservando la mayoría en todos los emprendimientos petroleros y gasíferos con empresas privadas.
«Hemos firmado con Braskem como hermanos 50-50», dijo Chávez, aunque añadió que «Venezuela se reserva el manejo estratégico». Una de las dos empresas mixtas construirá una planta de etileno para 2011 a partir de gas natural con una capacidad de 1,3 millón de toneladas de etileno por año, integrado a la producción de 1,1 millón de toneladas de polietilenos por año.
La otra empresa levantará una planta de polipropileno para 2009 con capacidad de 450.000 toneladas por año. Emilio Oderbrecht, presidente de la firma brasileña, calculó en u$s 3.000 millones la inversión para el proyecto binacional.
Por su parte, Lula destacó en su discursola importancia que tiene la empresa privada en la cooperación entre los países sudamericanos y en la generación de riqueza en beneficio de los pueblos. Chávez dijo a su vez que el socialismo que está resucitando en Venezuela «no excluye a la empresa privada».
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