La tercera fecha, del embate final, resultó la más desvaída de las tres. En este caso, con una plaza operativa como resignada a escurrirse del ejercicio dentro de las marcas ya vistas en diciembre. Casi un punto final al intento de mejorar súbitamente los números del Merval, que alcanzaron su punto candente el lunes y que se diluyeron el martes: cuando el incremento necesario de volumen trajo implícito un aumento superior de la oferta y que descremó las subas, hasta hacer retroceder el índice a posiciones de la semana anterior. Ayer, nada se intentó en firme, por más que el Merval alcanzó una cota máxima de 1.546 y sumando 13 puntos al cierre anterior. Por oposición, el rebaje lo llevó a mínimos de 1.532 y con una clausura en 1.537: esto, con corrección de apenas 0,3% en alza, casi como para una calificación de jornada de fondo «neutro».
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El manto de iliquidez que se viera en el circuito general afectó sobremanera el abastecimiento bursátil, donde las acciones solamente pudieron moverse con $ 45 millones de efectivo. De tal forma, perdiendo todo lo agregado el martes, y con una base tan menguada la participación en la «torta» global del día sólo rozó 5%.
La caída de 3,3 por ciento en Comercial resultó la nota discordante, dentro de un listado líder que apenas movió sus agujas. La rueda final, hoy, tendrá la expectativa del «retoque» que pueda intentarse: sabiendo que no habrá réplicas luego.
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