Se dispara dólar en Brasil por la crisis de energía
El dólar llegó ayer al nivel histórico más alto en Brasil. Se cotizó a 2,31 reales y esto implica que la moneda brasileña ya se devaluó 18% en el año, lo que perjudica a la Argentina. La crisis energética es la culpable del agravamiento de Brasil. Ayer la Bolsa bajó casi 2% por el derrumbe de las acciones de empresas de electricidad. El riesgo-país brasileño creció casi 3% y los títulos públicos perdieron 1,5% promedio. El viernes se anunciarán medidas de emergencia para superar la crisis que provoca el bajo caudal de agua de los ríos que alimentan las represas hidroeléctricas. Se estima que habrá cortes de luz de cuatro horas diarias durante seis meses. Se cambiará el horario de trabajo: será de 8 a 17 en la administración pública. Se aumentará el precio de la electricidad. Se cree que por la restricción de energía las fábricas despedirán empleados. Calculan que la recaudación tributaria por la menor actividad bajará en $ 3.000 millones y la economía, en vez de crecer 4%, crecerá apenas 2,5% este año. También está en riesgo el cumplimiento del acuerdo con el FMI por la disparada del dólar y de la inflación.
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Ahora debe cortar la luz cuatro horas por día desde el 1 de junio. Pero la falta de energía reveló otra falla: en los últimos años no se ha invertido lo suficiente en el sector.
La industria ahora se prepara para producir menos y suspender a empleados, además de despedir si hiciera falta. Se prevé que por esta crisis Brasil crecerá 2,5% este año, en lugar de 4% y que su superávit comercial se transformará en un déficit de $ 1.600 millones, mientras la recaudación se caerá en $ 3.000 millones, de acuerdo con el informe de la Fundación Getulio Vargas.
El presidente brasileño dijo que las medidas de racionamiento serán anunciadas el viernes cuando se reúna el gabinete de crisis sobre la energía, bautizado ya como «ministerio del apagón». Esas medidas incluirán encarecimiento de la luz y el racionamiento en el sudeste, centroeste y noreste del país.
Desde 1963, cuando estalló la gran crisis del Petróleo provocada por la OPEP, que Brasil no tiene un plan de racionamiento de energía.
Cardoso dijo que su gobierno «se ha tomado en serio la crisis» energética y que se impuso a la administración pública metas de reducción de energía que deben llegar a 35% a partir de julio próximo.
Los horarios de trabajo serán adelantados y el grueso de las oficinas públicas terminarán su servicio a las 17, mientras el ingreso será a las 8. «El gobierno está ante una batalla difícil. Tenemos conciencia de las dificultades que se afrontarán y para aminorar los efectos estamos trabajando para que haya una coordinación muy efectiva», afirmó Cardoso en una conferencia de prensa.
El presidente del Banco Central, Arminio Fraga, dijo que Brasil está estructurado para experimentar un ciclo de desarrollo y crecimiento, aunque vive un momento difícil.
Añadió que en momentos de turbulencia como el actual queda evidente la necesidad que tiene el país de consolidar su credibilidad en el área macroeconómica.
El ministro de Hacienda de Brasil, Pedro Malan, coincidió con Fraga, aunque reconoció que la crisis internacional perjudicará las inversiones en el país.
Malan, no obstante, matizó que el enfriamiento de la economía en Estados Unidos y Europa y las crisis de Japón y la Argentina no impedirán que la inversión directa financie 80% del déficit de la balanza de pagos del país este año.
El funcionario aseguró que el país mantiene la meta inflacionaria de 4% en 2001, con un margen de variación de dos puntos porcentuales, a pesar de la suba del dólar.
Sin embargo, la inflación en Brasil en los cuatro primeros meses del año fue de 2% y el índice interanual se situó en 6,61%, superando lo acordado con el FMI.




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