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Las refinadoras que no tienen petróleo propio vienen comprando el producto desde el 1 de enero a un valor de referencia de 28,5 dólares, de modo que al resultar mayor el precio real se constituye un crédito a favor de las productoras. Esto corre igualmente en el caso de las petroleras que refinan su propio crudo, siendo el caso más significativo el de RepsolYPF, porque en caso contrario las refinerías no integradas (Shell y Esso) acusarían de «competencia desleal».
No obstante, desde que se firmó el convenio, el tipo de cambio (billete Banco Nación que se tomó como referente) bajó casi 17%, considerando la cotización de ayer, por lo cual el crédito constituido en dólares tiene hoy un valor menor, aun incluyendo la tasa de interés prevista. De esta forma, si el precio internacional del petróleo sigue alto hasta fin de año, igualmente en agosto o setiembre debería haber una baja en el precio de naftas y gasoil al público, porque el crédito debería terminar de compensarse.
En este sentido, con créditoo sin él, las petroleras están limitadas por el valor de importación. En el momento en que resulte igual o más barato importar, las empresas no tienen otra salida que bajar los precios (y además se presume que el gobierno les hará notar la necesidad de que se alineen con la paridad de importación).
Según el informe mensual del Center for Global Energy Studies (CGES), conocido ayer en Londres, el precio del barril se mantuvo alto este año debido al bajo nivel de las reservas de crudo en los países consumidores y por la ausencia de crudo iraquí.
El CGES, una autoridad en el mercado petrolero, explica que «el abastecimiento en petróleo seguirá limitado el resto del año, con precios cercanos al nivel alto de la horquilla de 22-28 dólares establecida por la OPEP, a menos que Arabia Saudita aumente su producción de crudo para compensar la ausencia de crudo iraquí».
El CGES llamó a la OPEP,que se reúne el 31 de julio en Viena, a «honrar su compromiso para que el mundo esté adecuadamente abastecido de petróleo». Agregó que «actualmente, cuando no se ha materializado el regreso del petróleo iraquí al mercado, la OPEP podría aumentar nuevamente su producción».
El Centro también destacó la aún incierta situación de Venezuela y el cierre de varias instalaciones petroleras tras la crisis en Nigeria, otro gran productor mundial de crudo, deberían impulsar también a la OPEP a aumentar su oferta.
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