Se factura más, pero se vende menos
La economía argentina atraviesa un particular fenómeno: empresas, comercios y exportadores facturan cada vez más, pero venden menos. En inglés, eso se conoce como stagflation. En castellano, se trata del impacto simultáneo -hacia allí se va- de la inflación creciente y el advenimiento del estancamiento. Ni la suba récord de los precios internacionales consigue disimular la caída de ventas. Las exportaciones de abril, divulgadas ayer, aumentaron 35%. Pero una lectura más detallada revela que, en realidad, las manufacturas agropecuarias se beneficiaron con una suba de los precios de 62%. Aunque, claro, se vendió 18% menos que el año anterior. Un fenómeno semejante se vive en el mercado local. La facturación de los supermercados aumentó 41% en los últimos doce meses. Según el INDEC, los precios sólo crecieron 8,7% y las cantidades vendidas subieron 32,5%. Fuera de la manipulación de las cifras, hay otra (contraria) realidad: según las ligas de consumidores, la inflación en este segmento alcanzó 37%. Por lo tanto, el incremento de las cantidades vendidas apenas llegó a 4%. La suba de los precios erosiona el poder de compra de la gente. Pero el aumento de la facturación facilita la tarea de recaudación del gobierno, a través del IVA y otros impuestos sensibles a la suba de precios.
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Según el resultado del Relevamiento de las Expectativas de Mercado del Banco Central (en las que analistas presentan sus proyecciones), se esperaba que el superávit comercial se ubicara en u$s 1.150 millones en abril.
A su vez, en el primer cuatrimestre del año, la balanza comercial fue superavitaria en u$s 3.811 millones (18% mayor que el mismo período de 2007). En los primeros cuatro meses, las exportaciones aumentaron 40% y llegaron a u$s 21.580 millones, en tanto las importaciones se incrementaron 45% y totalizaron u$s 17.769 millones. A diferencia de meses anteriores, en abril la principal suba en las ventas se dio en las manufacturas de origen-industrial (MOI), que crecieron 31% en las cantidades y 8% en los precios. Caso contrario fue el de los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario, cuyas cantidades retrocedieron 7% y 18%, respectivamente. Los volúmenes de combustibles también cayeron 20%. Sin embargo, el importante aumento de precios internacionales permitió que tuvieran incrementos de 33% para los productos primarios y 32% para las MOA y los combustibles.
En valores absolutos, las mayores importaciones en abril fueron bienes intermedios, con una variación de 66% respecto del mismo mes del año pasado. Dentro de éstos, sobresalen las compras de porotos de soja, insumos agrícolas, barras y otros productos semielaborados de hierro o acero, y minerales de hierro para la industria siderúrgica. Ernesto Ambrosetti, de la Sociedad Rural, explicó a Ambito Financiero que sólo en situaciones puntuales sucede que se compre en otros países porotos de soja, por lo que, lo ocurrido el mes pasado, puede ser atribuido al paro del campo.
En abril, el rubro que mayor incremento porcentual tuvo dentro de las importaciones fue el de combustibles y lubricantes, con un aumento de 182%, por mayores adquisiciones de gasoil y en menor medida de fueloil. Por su parte, bienes de capital se incrementó en 52% (por compras de celulares y grupos electrógenos, entre otros); vehículos automotores de pasajeros, 59%; y bienes de consumo, 49%.
Si se analiza el comercio exterior por zonas económicas, la Argentina mantiene en abril sus déficit comerciales con el Mercosur, de u$s 550 millones, y con los países que integran el NAFTA, de u$s 193 millones.
Además, con Estados Unidos, Canadá y México en los primeros cuatro meses del año el balance es negativo en u$s 587 millones.
Con Japón, India, China y Corea, que integran el grupo ASEAN, el déficit comercial es de u$s 794 millones en el cuatrimestre, pese a que en abril último se registró un saldo positivo de u$s 36 millones. En cambio, el país mantuvo en los primeros cuatro meses del año un superávit comercial en el intercambio de productos con la Unión Europea (u$s 1.290 millones), Chile (u$s 1.366), ALADI (u$s 1.172), Medio Oriente (u$s 750) y con los países africanos que integran el Magreb (u$s 859 millones).




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