Se lo escuchó, pero no fue tan esencial

Economía

No es sorpresa que la primera actuación del nuevo presidente de la Reserva Federal fuera el centro de la atención del mercado, a menos mientras se llevaba a cabo. Tampoco es sorpresa que la línea general de su discurso corroborara la posición que viene manteniendo la Reserva Federal, es decir una visión positiva respecto del crecimiento de la economía junto con alguna necesidad de subir las tasas para frenar cualquier desborde inflacionario.

Que el mercado trepara entonces apenas se dio luz verde a su discurso, y que retrocediera un rato más tarde, al ver que en el fondo no se despejaban ningunas de la incertidumbre reinante, tampoco debe sorprendernos. Así, recién por la tarde el mercado pareció volver a actuar siguiendo sus impulsos y cuando el petróleo se derrumbaba a u$s 57,65 por barril, arrancó un movimiento alcista que llevó a que el Dow cerrara el día en 11.058,97 puntos, ganando 0,28%. Algunos esperaban ver ayer algo así como una pulseada entre el nuevo presidente de la Fed y el mercado (cuando asumió Greenspan tuvimos una seguidilla de tres días en baja). Por el contrario, lo que vimos fue una amable bienvenida. Como se esperaba, Bernanke resultó ser mucho más directo, sincero y didáctico que su predecesor (en lugar de recurrir al "ni" -"no", pero "sí"-, prefirió presentar un panorama "bipolar" de la realidad), al que si las cosas van bien (para todos nosotros) pronto no será más que un "ghost cat" (un gato -por lo ladino- fantasma). Claro que con una economía que lleva cinco años de expansión hay muchos lujos para darse, así que es mejor no descartar del todo que el novel presidente de la Fed termine tomando el camino del oscurantismo si las cosas se le ponen peliagudas. Mientras tanto no queda sino felicitar el reconocimiento (un tanto tácito) que se ha hecho de la burbuja inmobiliaria, de la suba de los precios del petróleo, de las implicancias que conlleva la inversión de la curva temporal de tasas, etc. Lástima que no se hizo hincapié en los problemas del déficit, pero es claro que no se le puede pedir todo a quien acaba de asumir, especialmente cuando este tema roza el plano política, además de resultar poco elegante "escupir al cielo" (como sería " pegarles" al Congreso y a G.W. Bush).

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