El apuro y una buena dosis de imprevisión en el equipo económico por dar a conocer el cronograma de devolución de depósitos hicieron necesaria ayer la aparición de circulares "aclaratorias". En el nuevo esquema financiero presentado también ayer, se buscó dar nuevos mecanismos para que el público, aun dentro del "corralito", pueda dar uso a sus fondos. Concretamente, se implementará un certificado de depósitos o pagaré. Este instrumento será emitido por la entidad financiera donde está depositado el dinero de la persona y serviría como medio de pago del público para realizar determinadas transacciones. Obviamente, no cotizará a la par, sino que, en el mercado y actividad comercial, se aplicará una quita. Este pagaré podría utilizarse para realizar operaciones y compras por montos importantes, como venta de inmuebles o automóviles. Es un intento que, de todas maneras, poco calmará a los que tendrán su dinero inmovilizado a plazos que llegan hasta 2005.
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La emisión de estos certificados será tanto para los depósitos a plazo fijo en dólares como en pesos y podrá ser transferible o no, según la voluntad del titular del depósito.
Así surge del Comunicado «A» 3.426 emitido anoche por el Banco Central, en el que también se señala que, «a solicitud del titular, el banco podrá emitir certificados por importes parciales correspondientes a un mismo vencimiento, de forma que los certificados emitidos no excedan el total de la cuota pertinente».
Con esta medida el gobierno busca reactivar la economía, creando un instrumento de pago que permite sortear la inmovilización de ahorros que genera el «corralito». En la práctica será una cuasi moneda, ya que tendrá poder cancelatorio.
Por ejemplo, un ahorrista que tiene sus fondos en un plazo fijo en dólares -que comenzará a ser devuelto recién el año que viene-podrá solicitarle al banco que le extienda un certificado de depósito por una parte de sus vencimientos o varios vencimientos de su depósito, con el cual podrá adquirir, por ejemplo, un automóvil.
El certificado o pagaré luego será depositado por el vendedor del automóvil para que se le acredite cuando le llegue el turno dentro del cronograma que implementó el gobierno o volver a entregarlo como medio de pago, haciéndolo circular.
Obviamente, se trata de instrumentos que comenzarán a tener un mercado secundario y que cotizarán con algún desagio. En ello mucho tendrá que ver la reputación del banco que emitió el certificado. Esto último pasa a jugar un rol fundamental, y los valores que tomen estos pagarés representarán la percepción del mercado sobre la entidad financiera en cuestión.
Por ahora no está previsto que se pueda pagar impuestos con estos instrumentos.
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