Si bien el epicentro negativo de Petrobras -tras las tardías aclaraciones-todavía prosiguió lanzando bocanadas adversas, ya no resultó impacto sorpresivo y tampoco fue tan participativa en el volumen. Adjudicar a esto que el Merval haya vuelto a describir una órbita propia -mala-sería sólo una excusa para cubrir la realidad.
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Y las evidencias de estos días, simplemente muestran que en el ámbito local han vuelto a prevalecer las ofertas, al menos en aquellos puntos que pueden decidir el destino del índice principal, que es ponderado y no lineal.
Ayer, de todos modos, no puede marcarse un retroceso por lo que dejó de saldo el Merval y que -finalmente-casi orilló la neutralidad, con su apenas 0,2% de baja. Pero, quedarse inmóvil es -en la práctica-retroceder si los referentes habituales dan pasos hacia adelante.
Lo que ocurrió con el Dow Jones, tratando de sacar jugo de lo dicho por un Bernanke tan ambiguo como siempre, y que al momento de concluir Buenos Aires ensayaba buena levantada y a nivel de 1,3%. El Bovespa copiaba desde antes, para cerrar también con buen 1,34%. Frente a ellos, se estrelló la opacidad del Merval que está nuevamente ganando su lugar: a la cola de la nómina.
Ritmo menor
Había pesado mucho Petrobras en su desplome anterior y su amplio volumen, unos $ 25 millones, pero ayer aminoró la caída hasta poco más de 5% y también se comprimió en efectivo transado, rondando los $ 10 millones. Así, el resumen de acciones quedó con $ 91 millones y manteniendo su franja en 16%, interesante.
Las diferencias mostraron números equilibrados entre alzas y bajas, 44 a 36, pero en títulos clave -como Tenaris-se vieron defecciones de precio y anclando a los positivos. Semana extraña, con la Argentina como fuera del tablero general, a la espera de ensayar un repunte, si empuja lo exterior. La Bolsa, ansiosa.
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