El jefe de Gabinete, a quien se anuncia como aún más poderoso en el caso de que Cristina de Kirchner triunfe en las elecciones, tronó en la víspera en varias radios. Ofreció su sapiencia económica heterodoxa: "Tiene la Argentina la inflación de un país que crece a 9%". No utilizó ejemplos de otras naciones, aunque se podría haber inspirado en China, que crece a dos dígitos desde hace 12 años y, según su propio INDEC, no tiene suba de precios. Más preocupó su memoria: afirmó que la Argentina no tiene inflación creciente, olvidando que cuando él asumió su cargo presumieron con Néstor Kirchner, en el primer año, de sólo 3%. Les atribuye mala fe a quienes hoy hablan de alta inflación, como el propio Redrado.
El gobierno tiene previsto implementar la nueva metodología de cálculo de la inflación para enero del año que viene, coincidiendo con la asunción de Cristina Fernández de Kirchner, en caso de que resulte electa, al frente de la conducción del país. Sin embargo, nada se dice desde el oficialismo sobre la intervención que inició en el INDEC el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a comienzos de 2007, la misma que desencadenó los incesantes conflictos en el organismo.
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Por su parte, Alberto Fernández aseguró ayer que la Argentina «no tiene un proceso inflacionario creciente», sino que la variación de precios que da a conocer el INDEC «es la esperada cuando una economía crece al ritmo de 8%-9% anual».
De esta manera, el jefe de Gabinete defendió la inflación de 5% que se acumula entre enero y agosto de este año. Un dato que da a conocer todos los meses el INDEC, intervenido desde enero por Moreno.
Contradicción
Así, las declaraciones de Fernández contradicen las denuncias de los técnicos del organismo encargados de calcular el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y los dictámenes de los fiscales Manuel Garrido y Carlos Stornelli, quienes pusieron en duda la credibilidad del indicador y la labor de la actual directora del INDEC, Ana María Edwin, además de Moreno y Beatriz Paglieri, la interventora impuesta por este último en el IPC.
Sin embargo, el jefe de Gabinete sostuvo ayer que hay «una dosis de mala fe que busca ganar espacio dentro del debate político» cuando se habla del conflicto en INDEC y cuando la oposición amenaza con hacer actos de campaña en el instituto. Además, remarcó que «se habla irresponsablemente cuando se dice que se han cambiado metodologías en el organismo porque esto pasa cada 10 años cuando se hace la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)».
El funcionario se hizo eco de los últimos datos que dio a conocer el INDEC sobre actividad económica para respaldar sus declaraciones y recordó que el PBI creció 45% en los últimos 4 años y 8,7% en el primer trimestre de 2007.
«La Argentina no tiene un proceso inflacionario como la oposición intenta vender. Tiene un movimiento de precios razonable en una economía que pasó de ser recesivay sin moneda -refiriéndose a la convertibilidad- a un crecimiento competitivo y con una moneda que tiene un elemento central para garantizar el aumento de las exportaciones», sostuvo el jefe de Gabinete.
Al mismo tiempo, se hizo un lugar en sus declaraciones para defender al presidente del Banco Central, Martín Redrado, y culpó a la prensa por la catarata de críticas que generó su comentario sobre lo preocupante que es la inflación actual. «Redrado fue invitado a una reunión de banqueros centrales en Londres y lo que ha dicho allá no es tan diferente a mis declaraciones, lo que pasa es que sus palabras fueron cuidadosamente seccionadas para que en la Argentina parezca el presidente del BCRA cuestionando la inflación».
Mientras tanto, en el INDEC el conflicto no parece encontrar solución aunque los rebeldes hayan firmado un acta acuerdo con el gobierno a fines de agosto. De hecho, fuentes internas aseguran que se siguen desplazando técnicos de distintos sectores controvertidos, como el IPC Nacional, indicador que ponía en evidencia el maquillaje de la inflación minorista.
Además, los empleados desplazados tienen algo en común: todos declararon ante los fiscales en la «causa INDEC» y aportaron evidencia sobre la manipulación de las estadísticas.
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