Al efectuarse el recuento semanal, por los mercados habitualmente referentes unos de otros, se encontró que el Dow Jones volvía a sufrir un «bajismo», que el índice brasileño -Bovespa- copiaba la tesitura y los dos se arrimaban a recortes de 1,5% a 2%. A cambio, el indicador argentino lucía con signo favorable, de 1,5% y cuando la sensación térmica del desarrollo quedaba distante de un resultado semejante.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La explicación era simple: con una rueda, salvar una semana. Generado un rebote notable, de 4,6% después de un valle prolongado, el mercado se dedicó a mantener la diferencia en las últimas fechas y quedando con un saldo a favor.
Salvo mejor opinión, que puede haberlas, quedó una imagen madre de: mercado desordenado, desorganizado en su fuerza tomadora y más disciplinado en la de la oferta.
Así, se vieron impulsos, arrestos, inclusive un pico como de euforia por el repunte, sin pensar demasiado si el terreno está plenamente consistente.
Queda el saldo positivo de haber registrado alzas en el período, con una clausura de viernes donde la trepada no prosperó y quedó la plaza con sólo 0,4% de aumento, prendida de delgados hilos y con volumen de unos $ 90 millones efectivos: expuestos a toda incursión seria de las ventas. Ahora, un tramo corto y difuso.
Dejá tu comentario