11 de diciembre 2002 - 00:00

Senado complica el presupuesto

El Congreso entró en la recta final ayer para definir el dictamen del proyecto de presupuesto nacional 2003, que debería ser firmado mañana y tratado en el recinto de Diputados la próxima semana. Jorge Sarghini, secretario de Hacienda, discutió ayer con senadores los puntos en discordia y por la tarde los representantes de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras se reunieron con Roberto Lavagna, no sólo para discutir el proyecto con el ministro sino también para unificar criterios entre senadores y diputados.

En la reunión de ayer con senadores, Sarghini escuchó de boca de los legisladores más críticas y preocupaciones que las que tenía pensadas sobre el proyecto de presupuesto 2003. Quizá la más fuerte provino del radical Raúl Baglini que denunció un desfasaje entre las pautas de crecimiento, inflación (43%) y variación del tipo de cambio contempladas en el proyecto de presupuesto, que podrían provocar una diferencia negativa de varios miles de millones en los ingresos de 2003.

Sarghini admitió que existen algunos desfasajes y se prometió hacer algunos ajustes en el cálculo, aunque minimizó la cifra lanzada por Baglini.

Otro de los puntos en discusión fue la existencia o no de un acuerdo con el FMI y su implicancia en el presupuesto. «La falta de acuerdo con el FMI no sería neutra al presupuesto, pero tampoco dinamitaría las pautas sobre las cuales está elaborado», explicó Sarghini, «Las pautas macro pueden ser sostenidas y el nivel de recaudación también. Además, el gobierno tiene margen para creer que el acuerdo con el Fondo es posible».

Según explicó Baglini, en el proyecto de presupuesto está calculado financiamiento externo por $ 8.200 millones -que se caería sin acuerdo con el FMI-y fondos contemplados para el pago de deuda por $ 14.000 millones.
De esos fondos, en caso de no existir acuerdo, sólo se podrían tomar $ 4.000 millones, en caso de un default total, que están destinados a cancelar deuda con organismos internacionales. Los otros $ 10.000 millones deben pagarse, ya que corresponden a servicios de bonos que fueron emitidos después del default y a préstamos garantizados, lo que hace imposible pensar en no pagarlos. «Si no hay acuerdo con el Fondo no se va a derrumbar la casa, pero el terremoto va a ser terrible», le dijo Baglini a Sarghini.

El resto de los puntos en discusión fueron la famosa partida sin asignación por $ 3.500 millones -que está a punto de ser eliminada en Diputados-, la ratificación de los Decretos de Necesidad y Urgencia más importantes firmados por Duhalde -como la pesificación de la economía y el canje de depósitos por bonos-y la posibilidad de que el Tesoro Nacional utilice $ 100 millones provenientes de 70% del fondo hídrico y 30% del vial.

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