Senadores indecisos tensan a Machinea
Los senadores del PJ se comprometieron ayer ante José Luis Machinea a que entre pasado mañana y el lunes votarán el presupuesto 2001. Luego de recibir una presión generalizada, el jefe de la bancada del justicialismo, José Luis Gioja, y demás integrantes comenzaron a aceptar que algunas modificaciones en carpeta (eliminación de recorte salarial a estatales, financiamiento de partidos políticos, etcétera) puedan discutirse por otra vía. Así la sanción de la Cámara alta, que aún falta, convertiría en ley el presupuesto. Hoy, a las 17, tras la deliberación de la Comisión de Presupuesto, el bloque PJ dará la respuesta definitiva a la urgencia oficialista para que no se caiga el blindaje. En las provincias, sólo tres Legislaturas dieron luz verde a cada presupuesto. Son Córdoba, Santa Cruz y San Luis.
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Machinea, en uno de los momentos en que impostó ánimos conciliadores, se mostró dispuesto a concurrir al Senado cuando lo inviten, sea a la comisión o al bloque opositor. «Voy a explicarles lo que quieran», los confortó. De vuelta en el papel de negociador duro, apuró a los representantes del PJ: «el Fondo quiere ver la predisposición del Congreso, porque la imagen en el extranjero es que ustedes están trabando el blindaje». «Está bien, pero pedimos un marco de racionalidad», se defendieron.
La delegación insistió con demandas ya conocidas, entre ellas, la eliminación del recorte salarial de 12 por ciento a los empleados públicos, la modificación del sistema de control impositivo en la venta de combustible exento de impuestos en la región patagónica, la distribución de $ 50 millones para promoción turística y agrícola, fondos para obras de infraestructura en varias provincias y la garantía estatal de financiamiento de partidos políticos.
Alternativa
La discusión de este último tema obligó a una conferencia con teléfono sin manos con Mendoza, donde vive el diputado radical Raúl Baglini. El máximo responsable de Presupuesto y Hacienda de la otra ala parlamentaria tranquilizó a los senadores con una alternativa: «Se acuerdan cuando en el '91 o el '93 (Carlos) Menem tuvo que sacar por decreto el valor por cada voto», evocó Baglini, en tren de evitar que la iniciativa tenga que volver a Diputados para su revisión.
La clave para el oficialismo es que quede convertida en ley, ipso facto. Los peronistas escucharon la oferta y se mostraron predispuestos a que, en lugar de tocar la letra del presupuesto, se implementen cambios con otras leyes y así no boicotear la urgencia gubernamental.
Antes de retirarse, propusieron la ampliación del temario de extraordinarias. «Queremos que se trate la reforma política», propuso Gioja para halagar los oídos de su sponsor oficialista, Federico Storani.



