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Si bien solucionaba una serie de amenazas, el fallo de la Corte indirectamente abre otras cuestiones no menores. Los amparos estaban realizados contra el Estado y eran pagados por los bancos a sus clientes, quienes asumían el rol de «custodia» de esos fondos hasta que hubiera una sentencia definitiva. Por eso las eventuales demandas de los bancos ahora por «custodio infiel» a quienes los cobraron.
Lógicamente, Lo que quedó claro es que se diluyeron las pocas esperanzas que había para que el gobierno compense al sistema financiero por los amparos pagados desde que decretó la pesificación hasta ayer. Por eso Roberto Lavagna, desde que asumió, siempre demoró la compensación a bancos hasta tanto «no hubiera una sentencia definitiva».
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