Serio: el déficit del Estado subiría 20% el año próximo
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Sánchez recibió a Ambito Financiero, y si bien se mostró optimista con la liberalización parcial del «corralón» y el nuevo canje de bonos, advirtió que «el gobierno sigue muy desatento a la cuestión fiscal».
Gabriel Sánchez: Se quita presión a los bancos al estirar los plazos. Pero el problema es que para negociar con el FMI el gobierno está todavía muy desatento a la cuestión fiscal. Se calmó la plaza con tasas muy altas (Lebac), pero eso genera un déficit cuasi fiscal importante. El Banco Central está incurriendo en más deuda con la emisión de Lebac, pero no tiene ingresos suficientes. Porque además, como los bancos tienen la posibilidad de usar los préstamos garantizados para cancelar redescuentos, eso genera un problema de liquidez muy importante para el Central. Las señales hacia afuera son todas ambiguas. Por un lado, se avanza en la dirección correcta al liberar parte del «corralón», pero siguen las peleas entre Pignanelli y Lavagna, y medidas como aumentar los gastos para 2003. Y además, el déficit del Estado, que este año estará en $ 5.600 millones, el año que viene, si sólo se pagan los intereses que se están pagando ahora, llegará a $ 6.700 millones, es decir, 20% más.
P.: ¿Qué quita habría que hacer en la deuda para mejorar el frente fiscal?
G.S.: En el mejor de los escenarios, de acá a diez años la Argentina siempre estará peor que lo que estaba antes de la devaluación. Por ejemplo, si se hiciera una quita de 60% entre pago de intereses y capital, y se tuviera un crecimiento en el PBI en dólares de 4,5% de acá a diez años y en ese período el superávit primario fuera de 4% del PBI y se pagaran intereses de 5% del PBI, la relación deuda/PBI que ahora es 120%, en 10 años bajaría sólo a 85%. Antes de la devaluación ese nivel era de 50%.
G.S.: Por ahora la reactivación es muy difícil. No va a venir por el lado del mercado interno ni por el lado del crédito. Los bancos deben primero recuperar liquidez. Podría suceder que si hubiera algún acuerdo con el FMI, los bancos digan «hemos acumulado tantos plazos fijos, y parte de eso la usaremos para prefinanciar exportaciones». Pero las exportaciones pueden tirar del carro hasta ahí no más. Los sectores exportables sólo representan 10% del empleo. Y se podría eso estirar a 20% como mucho. Lo que sí pueden hacer estos sectores es compensar las caídas de otros. Hay gente que sueña con un shock de demanda, pero el problema es que no existen los fondos para generar eso. Y no se cuánto puede durar el juego del Central con colocación de Lebac. Por eso no anticipamos una recuperación pronta. Sólo se puede anticipar seguir navegando en estas idas y vueltas. Con control monetario razonable, como se está haciendo ahora.
P.: Hay quienes creen que la recesión tocó un piso porque más no se puede caer. ¿Es cierto?
G.S.: Siempre se puede seguir cayendo. En la medida que no se recupere el crédito, siempre se puede seguir teniendo más desempleo y más caída en la producción. Por el lado de las inversiones, tampoco las cosas ayudan. Ahora que los precios de los activos están muy bajos en dólares, y es muy atractivo invertir para exportar, no se sabe cuáles van a ser las reglas de juego el año que viene. Y además, hasta qué punto las reglas con las cuales se invierte hoy no van a ser modificadas por un próximo gobierno. Para ser atractivo a los inversores, hace falta resolver problemas de reputación y credibilidad. Este gobierno tiene un problema de reputación complicado que no da señales que vaya a respetar contratos a futuros. Hay que comprar reputación prestada, y eso se logra con acuerdo con el FMI.
P.: ¿Llegará el acuerdo con el Fondo antes que se vaya este gobierno?
G.S.: Con este gobierno se va a vivir en una tensión permanente con el FMI. Entre el conflicto político que generaría no darle ningún acuerdo y el problema de gobernabilidad. No se ve que haya posición unificada en el gobierno. Es probable que sigamos teniendo estos acuerdos de «roll-over» (postergaciones de vencimientos). Aparte, el FMI tiene el susto de qué gobierno viene después. Habrá problemas con vencimientos del BID y el Banco Mundial.
P.: ¿Se podría haber evitado todo este embrollo?
G.S.: Era discutible si había que salir o no de la convertibilidad. Pero al salir, de entrada se debió haber sincerado el problema bancario y que a los ahorristas se les den certificados de depósitos de cada banco. El precio iba a estar en función de la solvencia del Banco. Esa solución no era muy simpática para algunos bancos oficiales. Pero se hubiera evitado crear este fenomenal excedente monetario. El dólar no hubiera sido de $ 3,6, estaría por abajo de $ 2. Y cuando los deudores tuvieran problemas para pagar sus deudas por la devaluación, eso se reflejaría en seguida en el valor de los certificados de los bancos y entonces hubieran podido comprarlos a un valor más bajo.
Entrevista de Victoria Giarrizzo



