16 de noviembre 2004 - 00:00

Si no fuera China...

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Sobre el insistente tema del presunto «anuncio presidencial» hay que considerar que con el arribo del presidente de China hoy, Hu Jintao, debería conocerse. Si hay tal anuncio y si fuera en relación con el país asiático. Saber más sobre «el anuncio» no es fácil pero, forzados a entenderlo, se debe partir de apenas tres certezas. El origen de la versión estuvo en la Casa Rosada y era de conocimiento del primer magistrado. Este diario, que primero mencionó el tema, no duda de ello. En segundo lugar, es cierto que China invertirá 100.000 millones de dólares en Latinoamérica, porque acaba de confirmarlo en Brasil el mismo presidente Hu Jintao, que hoy llega al país. Por último, está generalizado aceptar que este gobierno alterna seriedad con estudiantina adolescente en la conducción del Estado.

Subirse a sillas por parte del Presidente, pronosticarse llegar a ser tan héroe como San Martín y más popular que Carlos Gardel, si no hubiera otras es prueba de esta apreciación. También declarar la primera dama «en Santa Cruz soñábamos con ser Bill y Hillary Clinton» y terminar encabezando un gobierno de centroizquierda, abrazarse a Hugo Chávez, entusiasmarse con Fidel Castro, asesorarse con ex subversivos, estatizar de nuevo el Correo y aerolíneas insolventes, más crear empresas estatales de petróleo o disponer, por decreto, aumento de haberes en la actividad privada no parece que alguna vez se les haya ocurrido o pueda ocurrírsele a los Clinton.

A partir de estas tres certezas puede tratar de deducirse cuál sería, como lo hicieron sectores muy interesados en cualquier anuncio presidencial y más si se lo prenuncia como trascendente. Los 100.000 millones de dólares de inversión de China eran un dato conocido por cancillerías. En un equipo gobernante con arrebatos de inmadurez a veces, disimulados en sus consecuencias hoy por el cuerno de la abundancia que vuelca oro desde el exterior, pudo bien pensarse que de tal monto deberían ser en Latinoamérica 40.000 millones para Brasil. Nada para México porque China quiere coparle mundialmente fuentes de abastecimientos de alimentos y materias primas pero no llegando a la puerta misma de su rival del futuro, Estados Unidos e irritarlo. Entonces serían 20.000 millones para la Argentina, 10.000 para Chile, otro tanto a Venezuela y el resto para los otros países latinoamericanos. Siempre se puede soñar.

Néstor Kirchner acusó al periodismo de hacer «novelas» con «el anuncio» y China, como quizás él las hizo primero con el dato de los cien mil millones, pero no lo acusó de mentir.

Pudo haber un cierto desgaste de imagen por tal «anuncio» que hasta ahora no fue.

También merma un poco en el prestigio internacional de la Argentina pero insignificante para un país que lleva tres años meloneando la salida de su default y aún la tiene poco encaminada.

La cuestión interesante de fondo es si
el anuncio no está y nunca estuvo referido a China. Esto realmente interesa al sector privado que sabe más de la enigmática China que del hilo de razonamiento de un gobernante como Néstor Kirchner.

Desde la mitad de la semana pasada que no sea sobre China el anuncio suena en los oídos de periodistas de
Ambito Financiero que cartonean despachos oficiales y privados en el centro de Buenos Aires buscando información. Este domingo último también esa posibilidad la mencionó un columnista político dominical, aunque en no más de tres líneas.

No hay que olvidar que junto a la estudiantina gubernamental que vivimos no hay brillo en la gestión administrativa ni quienes tengan el nivel adecuado para dárselo, aunque no hay riesgos de imprevistos en el contexto internacional que sí pondrían en evidencia la carencia.

Néstor Kirchner no se vería a sí mismo compartiendo pedestal con San Martín ni superando en popularidad a Carlos Gardel por dar un portazo al Mercosur y a Lula da Silva para favorecer pymes locales condenadas a perder constantemente contra los brasileños ahora y a extinguirse si llegan las mercancías chinas, sobre todo textiles, sin controles antidumping, como Hu Jintao tratará de arrancarle a Kirchner. Tiene grandes posibilidades de lograrlo si ya lo obtuvo en estos días del gobierno mucho más racional de Lula da Silva.

Nadie en el sector energético puede creer que Kirchner tenga una información trascendente para lanzar en «anuncio» que ellos ignoren. Por caso, un descubrimiento de cuenca petrolera que saque al país de «tener petróleo» y lo lleve al privilegiado lugar de «país petrolero».

Ninguna gestión de financiamiento obtenido para una obra de infraestructura importante -como podría ser la demorada construcción de la represa de «Corpus», o las tres de «Paraná medio» aunque todavía no se haya terminado Yacyretá- puede superar para Kirchner lo que hizo San Martín o impactó tanto al pueblo como Gardel.

No cabe imaginarse tampoco que vayamos a vender agua pura a todo el mundo descongelando los hielos continentales de nuestra Patagonia. A su vez San Martín y Gardel suspirarán aliviados en la gloria si el anuncio fuera que le vamos a vender tierras marginales a China o a quien sea para que se transforme el país asiático en un nuevo Luciano Benetton acosado por nuestros descendientes de indígenas.

Podría encaminarse Kirchner a un pedestal histórico nacional, al estilo Juan Bautista Alberdi al menos, si terminara con la división del país en 23 provincias y la Capital Federal si se redujeran a cinco o seis los distritos aglutinantes de estados del interior vecinos y afines (provincia o región de Cuyo, Patagonia, Centro República para Córdoba, Santa Fe, Mesopotamia, La Pampa con subdivisión de la provincia de Buenos Aires, región nordeste y región noroeste) proyecto que hasta esbozó Roberto Noble en los '50, lo perfeccionaron pensadores como el ya fallecido Emilio Perina -que hasta llegó a proponer nombres como «provincia cisplatina»- y que terminó de lanzar como propósito trunco el gobierno de Carlos Menem. ¿Sería éste el anuncio, sin referirse a China, que pondría a Néstor Kirchner junto a San Martín aunque los provincianos afectados no podrían quererlo como a Gardel?

Fuera de eso, si «el anuncio» no se evaporó y si tiene el carácter de relevante, se piensa -y se teme-en el sector privado que sólo podría estar referido a las reservas financieras del país que actualmente superan los 19.000 millones de dólares y a la deuda con el Fondo Monetario que supera también los 14.000 millones de dólares. Sería especular ya demasiado si pasa o pasó por la mente presidencial y de su mínimo entorno cancelar toda la deuda, o los vencimientos por varios millones de dólares hasta el 2007 cuando se juega la renovación presidencial. Kirchner tiene evidente rencor hacia el Fondo y sus revisiones trimestrales de la economía nacional tienen elevadas reservas y perspectivas de seguir acrecentándolas. Quien intentó sacar al país del control del Fondo fue Domingo Cavallo en su primera época en el menemismo. Kirchner dialoga telefónicamente con Cavallo.

Sería posible si en realidad hay «anuncio» y si no es sobre China.

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