Si no fuera China...
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Luiz Inácio Lula da Silva
La cuestión interesante de fondo es si el anuncio no está y nunca estuvo referido a China. Esto realmente interesa al sector privado que sabe más de la enigmática China que del hilo de razonamiento de un gobernante como Néstor Kirchner.
Desde la mitad de la semana pasada que no sea sobre China el anuncio suena en los oídos de periodistas de Ambito Financiero que cartonean despachos oficiales y privados en el centro de Buenos Aires buscando información. Este domingo último también esa posibilidad la mencionó un columnista político dominical, aunque en no más de tres líneas.
No hay que olvidar que junto a la estudiantina gubernamental que vivimos no hay brillo en la gestión administrativa ni quienes tengan el nivel adecuado para dárselo, aunque no hay riesgos de imprevistos en el contexto internacional que sí pondrían en evidencia la carencia.
Néstor Kirchner no se vería a sí mismo compartiendo pedestal con San Martín ni superando en popularidad a Carlos Gardel por dar un portazo al Mercosur y a Lula da Silva para favorecer pymes locales condenadas a perder constantemente contra los brasileños ahora y a extinguirse si llegan las mercancías chinas, sobre todo textiles, sin controles antidumping, como Hu Jintao tratará de arrancarle a Kirchner. Tiene grandes posibilidades de lograrlo si ya lo obtuvo en estos días del gobierno mucho más racional de Lula da Silva.
Nadie en el sector energético puede creer que Kirchner tenga una información trascendente para lanzar en «anuncio» que ellos ignoren. Por caso, un descubrimiento de cuenca petrolera que saque al país de «tener petróleo» y lo lleve al privilegiado lugar de «país petrolero».
Ninguna gestión de financiamiento obtenido para una obra de infraestructura importante -como podría ser la demorada construcción de la represa de «Corpus», o las tres de «Paraná medio» aunque todavía no se haya terminado Yacyretá- puede superar para Kirchner lo que hizo San Martín o impactó tanto al pueblo como Gardel.
No cabe imaginarse tampoco que vayamos a vender agua pura a todo el mundo descongelando los hielos continentales de nuestra Patagonia. A su vez San Martín y Gardel suspirarán aliviados en la gloria si el anuncio fuera que le vamos a vender tierras marginales a China o a quien sea para que se transforme el país asiático en un nuevo Luciano Benetton acosado por nuestros descendientes de indígenas.
Podría encaminarse Kirchner a un pedestal histórico nacional, al estilo Juan Bautista Alberdi al menos, si terminara con la división del país en 23 provincias y la Capital Federal si se redujeran a cinco o seis los distritos aglutinantes de estados del interior vecinos y afines (provincia o región de Cuyo, Patagonia, Centro República para Córdoba, Santa Fe, Mesopotamia, La Pampa con subdivisión de la provincia de Buenos Aires, región nordeste y región noroeste) proyecto que hasta esbozó Roberto Noble en los '50, lo perfeccionaron pensadores como el ya fallecido Emilio Perina -que hasta llegó a proponer nombres como «provincia cisplatina»- y que terminó de lanzar como propósito trunco el gobierno de Carlos Menem. ¿Sería éste el anuncio, sin referirse a China, que pondría a Néstor Kirchner junto a San Martín aunque los provincianos afectados no podrían quererlo como a Gardel?
Fuera de eso, si «el anuncio» no se evaporó y si tiene el carácter de relevante, se piensa -y se teme-en el sector privado que sólo podría estar referido a las reservas financieras del país que actualmente superan los 19.000 millones de dólares y a la deuda con el Fondo Monetario que supera también los 14.000 millones de dólares. Sería especular ya demasiado si pasa o pasó por la mente presidencial y de su mínimo entorno cancelar toda la deuda, o los vencimientos por varios millones de dólares hasta el 2007 cuando se juega la renovación presidencial. Kirchner tiene evidente rencor hacia el Fondo y sus revisiones trimestrales de la economía nacional tienen elevadas reservas y perspectivas de seguir acrecentándolas. Quien intentó sacar al país del control del Fondo fue Domingo Cavallo en su primera época en el menemismo. Kirchner dialoga telefónicamente con Cavallo.
Sería posible si en realidad hay «anuncio» y si no es sobre China.




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