Los países del G-7 no lograron zanjar las diferencias respecto del tratamiento del caso argentino que salieron a la luz en la última reunión de directorio del FMI. Ayer se reunieron los siete directores de los países más desarrollados del Banco Mundial, pero no llegaron a acordar una posición común.
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No obstante, por ahora «se mantiene firme» el 12 de febrero como fecha para que el organismo internacional le apruebe a la Argentina un programa de largo plazo por u$s 5.000 millones, según señalaron ayer altas fuentes del Palacio de Hacienda.
El tratamiento del Country Assistance Strategy (CAS) ya fue postergado una vez en diciembre por el directorio del organismo que preside James Wolfensohn. Pero en ese momento se explicó por la decisión del Fondo de pasar para enero la primera revisión de las metas del acuerdo.
•Esperanzas
«Más allá de las decisiones que puedan subsistir, pensamos que el Banco Mundial esta vez sí aprobará el financiamiento», señalaron anoche desde el Palacio de Hacienda. La primera consecuencia de la aprobación del CAS será una línea de u$s 500 millones para apoyarla recuperación económica, aunque en el primer tramo se desembolsaría la mitad, u$s 250 millones.
Una posibilidad es que aún cuando se termine aprobando el CAS, cada desembolso futuro que tenga que efectuar el organismo esté pendiente de lo que suceda con el FMI. En realidad, desde la devaluación, el Banco Mundial redujo en más de u$s 3.000 millones su exposición a la Argentina (significa que cobró mucho más de lo que pagó al país).
La intención del directorio del organismo es votar el programa de mediano plazo de manera homogénea, aunque aparece muy difícil tras el encuentro de ayer. Italia, Gran Bretaña y Japón votaron en contra en la reunión del FMI y por ahora mantendrían esta postura. La única posibilidad de cambio respecto de esta posición podría ocurrir durante el encuentro que mantendrán los países del G-7 en Boca Raton, Florida, durante la cumbre de este fin de semana. Se espera que en el encuentro que concentrará a los ministros de Finanzas de las naciones más poderosas se aborde el tema de la Argentina y el tratamiento que le darán a la renegociación de la deuda.
En realidad, las declaraciones del número dos del Tesoro estadounidense, John Taylor, que aconsejó al gobierno acelerar la renegociación con los acreedores, son un preludio respecto de lo que podría ocurrir este viernes y sábado durante el encuentro del G-7.
Francia confirmó ayer que continuará votando a favor de la Argentina, tal como lo hizo la semana pasada. Obviamente, el voto decisivo es el de los Estados Unidos, que volcaría la balanza, tal como ocurrió en la reunión del Fondo. Nada hace suponer que el gobierno republicano defina un cambio tan rápido de postura.
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