Un imaginado inicio semanal en casi todos los centros bursátiles, derivación de cómo habían quedado el viernes y los primeros movimientos conocidos antes de la apertura occidental de ayer. Salvo alguna novedad muy imprevista y de buen peso específico, era rueda como para colocar posiciones desde la entrada misma y cubrir luego, cerca del cierre. Demasiado «cantado» el posible desarrollo, que se confirmó con un fluir de órdenes por los puestos más líquidos y que determinan el destino del índice ponderado. Una virtud, la de la liquidez, que es tan favorable a esos papeles cuando se trata de asumir carteras: y que se convierte en el flanco más débil, si se atraviesan zonas de temores y de intentar colocar partidas sin importar demasiado el límite de precios.
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Buenos Aires culminó sufriendo al doble que el Bovespa -que bajó 1,4%- y con un mínimo intradiario que llegó a ver de muy cerca la perforación de la centena inferior. Momento donde se situaba el Merval en sólo 1.603 puntos, tras reconocer máximo en el mismo cierre del viernes -1.654- y quedar en la clausura con 1.612 puntos: que más que un repunte, puede haber sido la muestra de la «recompra», para cubrir lo vendido. Un arranque semanal con caída de 2,5% en el listado mayor, con un volumen que insumió $ 51 millones de efectivo: demasiado para poder asimilarse, ante la raleada compra. El revisar los casos individuales muestra al terceto superior en duras brechas. Comenzando por la baja de Tenaris y su 4% -con casi 418.000 acciones- el Galicia con 2,25%, sumándose Acíndar en igual proporción. Casi nadie se salvó de la «guadaña» vendedora, en una fecha que retiró en espera de noticias que permitan algo mejor o tener que seguir buscando un piso teórico confiable. Y no más.Informate más
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