18 de agosto 2001 - 00:00

Sitiada y herida, huérfana de todo

Sitiada y herida, huérfana de todo
Con un fenomenal desplome de especies privadas, la semana se despidió de la Bolsa dejándola tan atemorizada como nerviosa. En una sola fecha retrocedió más de 5 por ciento y dejando tal saldo como expresión de una etapa que deshizo todo lo de mejor que se había pronunciado en la semana previa. Retornaron los grandes pozos de incertidumbre, acuerdos de ayuda que se deben primero como ágiles y supuestamente sencillas, fueron alargando el suspenso y dando razones para esperar que la mano venía mucho más dura de lo previsto.

En esa cuenta cayó el conjunto de operadores, que el viernes decidió transformar la calma por la venta y dejando caer sin límites aparente a todas las plazas, inclusive a las que venían siendo las más sólidas y pujantes.

Caída libre

Con bastante caudal negociado, el recinto fue un plano inclinado con vendedores llevando todo por delante.

El riesgo-país marcaba el ritmo, el eco se replicaba en los paneles accionarios que retornaban velozmente a zona de piso «300», aterrizando cerca de los «331». Arrastrando a otros, especialmente, al Bovespa, el viernes todo en la City era inquietud creciente y un temor grande por lo que pudiera saberse en el fin de semana largo. La falta de novedades se hizo carne, estalló en la cara de los mercados y el resultado fue desastroso. Amén.

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