El Merval reconoció terrenos bajos, llegando el agua hasta los 1.690 puntos de mínima. Y consiguió un cierre volviendo a situación anterior, con 1.703 y una neutralidad en términos globales. Curiosamente, en el exterior sucedió algo similar, apenas moviendo las agujas los indicadores del Dow y del Bovespa, en diferencias francamente desechables para una rueda de operaciones.
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Y todo quedó como jornada pasada «en blanco», dentro de lo que cuadra con las clásicas recomendaciones que apuntan a «mantener» posiciones, ante la falta de seguridad del rumbo que puede tomar la tendencia inmediata. Una actitud razonable, ante la duda abstenerse, pero que también es un tránsito de superficies tranquilas previas a movimientos notorios, de buenas a primeras. Lo que para los marinos es la desconfiable «calma chicha», que para el lenguaje del mercado se traduce en los rótulos de tónica «pesada»: difícil de transar, por lo abiertas de las puntas oponentes.
Rueda que llegó a mostrar máximo de 1.725 en el Merval, totalmente desagiado en el cierre. Con volumen de solamente $ 45 millones escasos de efectivo, cubriendo una franja de 11% sobre los totales, prueba también de que en los demás segmentos se trató de un día de escasos movimientos.
Tenaris aportó más de 1% al índice, una ayuda que sólo sirvió para disimular bajas en varias de las líderes. En tal caso, Acíndar con 1,5% de merma y Galicia con su 2,65% fueron exponentes del curso negativo de gran peso en el ponderado. Comienzo semanal que resume el pozo de incertidumbres varias, en un manto de neblina que está cubriendo buena parte del mundo. Y hay que esperar.
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