• Una dramática jornada se vivió en todos los mercados del mundo ayer • Lo peor se dio a las 14, hora local, cuando Wall Street bajaba casi 2,5% y prácticamente no había precios para los papeles de países como la Argentina • Sólo la versión de una reunión de emergencia de la Reserva Federal de EE.UU. hizo disminuir las pérdidas • También ayudó un financiamiento que obtendría Bear Stearns, una de las entidades norteamericanas bajo amenaza por esta crisis de hipotecas en cesación de pago • En la plaza local, se redujo el descenso pero muy poco • La Bolsa retrocedió casi 5%; y los bonos, hasta 10% • Hubo más demanda de dólares de público y subió a $ 3,20 • El Banco Central debió vender reservas para detener alza • En algunas casas de cambio escasearon billetes ante inusual demanda • Hasta la soja -una cotización tan importante para el gobierno como el petróleo para Hugo Chávez- ayer operó en baja y perdió 3,7% • Con esta crisis, se anticipa que Estados Unidos crecerá menos, reducirá compras a China y, a su vez, demandará menos commodities, desde soja hasta petróleo y cobre • Anoche, el Banco Central anunció que inyectará liquidez en la plaza local efectuando pases a entidades • Es para bajar la tasa interbancaria, que trepó a 15%, pero puede terminar retroalimentando compra de dólares • Hoy por la madrugada, la Bolsa de Tokio caía 2,7% anticipando otra difícil jornada • Todo se vuelve muy preocupante para la Argentina, con un gobierno que se confió mucho en el viento a favor que significaron tasas internacionales bajas y granos en alza • ¿Se termina la buena suerte justo cuando más la necesita Néstor Kirchner a poco más de dos meses de las elecciones? • La fragilidad de la situación está reflejada en que para los inversores la Argentina hoy tiene el mismo riesgo de default que Countrywide, la entidad hipotecaria de EE.UU. en problemas.
La media hora del final trajo alivio, pero fue muy poco. Los bonos tuvieron el peor día desde que asumió Néstor Kirchner. Hubo caídas de más de 10%. En un momento del día, los bonos no tenían precio porque no había compradores.
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El riesgo-país subió 47 puntos (10%), a 511 unidades, el nivel más alto desde que la Argentina salió del default. El dólar, en tanto, terminó a $ 3,20 en las casas de cambio y a $ 3,165 en el Forex-MAE, el principal mercado mayorista.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos se convirtieron en el refugio de todos los inversores y su renta, ante tanta demanda, bajó a 4,67%, la tercera parte de lo que rinde hoy un bono argentino en dólares, pero nadie quiere riesgos. El BONAR X, por caso, tiene una renta de 12,40% en dólares.
Los Discount en pesos llegaron a valer menos de $ 100. Cuando comenzó la reacción en Wall Street subieron $ 3 y terminaron con una caída de 6,25%. El par en pesos cayó 11% y el cupón PBI perdió 9%.
La debacle alcanzó también a los bonos posdefault en pesos. El BOGAR, que era uno de los bonos más sólidos del menú, perdió 9%. En dos días este bono bajó 16%. Los demás papeles en pesos tuvieron caídas de 6% promedio, pero el que llevó la peor parte entre los posdefault en pesos fue el BODEN 2014, que cayó 10,20% y quedó vendedor para hoy.
Los bonos en dólares del canje de la deuda perdieron hasta 7% en Nueva York y los cupones PBI en dólares, 11%. Los BODEN 2012 y 2013 en dólares bajaron 2,50%. Nadie quiere riesgo argentino.
La caída se hizo con un alto volumen de negocios. Entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio operaron $ 2.100 millones.
Piso
«Fue terrible lo que pasó en los mercados; espero que todo haya terminado y que los bonos y acciones hayan encontrado el piso», dijo Rafael Ber, de Argentine Research.
Para Mariano López Sartorio, de Capital Markets Argentina (CMA), «en Wall Street puede haberse encontrado el piso, pero no estoy tan seguro en la Argentina, donde el INDEC ha alejado a todos los inversores». A López Sartorio lo preocupa también lo que pasó con los cereales. «Si la caída de Chicago no se revierte, la vamos a pasar mal.»
A todo esto, el dólar se puso comprador desde la primera hora del día. Dos horas después, a las 12, alcanzó el precio más alto de $ 3,1680. El Banco Central en ese momento decidió jugar fuerte y volcó u$s 50 millones al mercado. En seguida aflojaron las manos tomadoras y el Central pudo recomprar una buena parte de esos dólares, con lo que el saldo de la inter-vención fue inferior a u$s 10 millones. Una inversión muy baja para calmar a un mercado clave. Pese a la baja venta de dólares, las reservas del país bajaron u$s 46 millones, a u$s 49.700 millones de dólares, por la devaluación del euro frente al dólar y la caída del oro.
Al cierre, el dólar quedó a $ 3,1650, mientras en las casas de cambio se vendía a $ 3,20. Faltaron billetes ante esta demanda mayor.
«No quiero pensar qué hubiera sido del mercado si a la caída de los bonos se hubiera sumado una disparada del dólar como se insinuó al mediodía», dijo un operador.
El monto de negocios en el mercado cambiario fue elevado. En el Forex-MAE, donde operan los bancos, alcanzó a u$s 378 millones, a los que hay que sumarles u$s 212 millones del MEC, el mercado de los cambistas.
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