16 de agosto 2001 - 00:00

Sondeo de Colombo a los gobernadores

Chrystian Colombo reunió ayer en la Casa Rosada a un grupo de gobernadores con Domingo Cavallo y parte de su equipo. Inauguró un método distinto del habitual: había hombres del PJ (Rodríguez Saá, Miranda, Fellner, Maza, Puerta) y de la Alianza (Avelín, Verani, Ibarra) mezclados. Durante el encuentro, del que por unos minutos participó también Fernando de la Rúa (hoy viaja a Chile por tres días), se habló de las relaciones fiscales entre Nación y provincias. Pero sólo a nivel de sondeo, para despejar prejuicios y preparar el terreno para la discusión que el Fondo Monetario Internacional exigió adelantar: la de una nueva ley de coparticipación federal de impuestos. Los gobernadores plantearon algunas exigencias actuales. Por ejemplo, que sólo aquellas provincias que paguen con bonos estén obligadas a recibirlos como parte de la coparticipación y que sólo se les envíen los bonos por ella emitidos. Esto obligará, como se coincidió ayer, a agregar precisiones al decreto que habilitó al gobierno nacional a recibir bonos como parte de pago de impuestos nacionales en provincias y a devolver esos mismos bonos en la coparticipación. También se comenzó a estudiar el modo en que las provincias recibirán lo que se recaudó y no se coparticipó por el aumento del IVA de 18% a 21% ($ 1.200 millones) que, según se anunció ayer, se pagará por la vía de un certificado.

Chrystian Colombo reunió ayer a un grupo de gobernadores del PJ y de la Alianza con Domingo Cavallo y parte de su equipo económico. Entre los mandatarios estaban Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Julio Miranda (Tucumán), Eduardo Fellner (Jujuy), Angel Maza (La Rioja) y el coordinador del Grupo Federal, Ramón Puerta (jefe del peronismo misionero). Los aliancistas eran Alfredo Avelín (San Juan), Pablo Verani (Río Negro) y Aníbal Ibarra (Ciudad de Buenos Aires). Con Cavallo estuvieron Horacio Liendo, Hugo Garnero y Jorge Baldrich. Fernando de la Rúa pasó un rato por la reunión, más para saludar que para intervenir: después de todo, se desarrolló en sus dependencias, más precisamente en la Sala de Situación de la Casa Rosada.

Por la mañana, los peronistas se habían reunido en el Consejo Federal de Inversiones, donde asumió la presidencia «pro témpore» Rodríguez Saá, escoltado por Carlos Reutemann (ausente), Jorge Sobisch y un gobernador de la Alianza, a designar. Como los radicales no asistieron a esa asunción, hubo ayer por la tarde algún pase de facturas antes de que llegaran los funcionarios de la Nación.

Si bien la sanción de una ley de coparticipación federal de impuestos está en el centro de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, la cuestión no se tocó abiertamente. Y eso que Cavallo habló -es cierto que con mucha imprecisión- de esas transacciones y hasta recibió un llamado desde Washington en el que lo informaron sobre la marcha de las conversaciones.

En cambio los gobernadores, sobre todo Rodríguez Saá, se mostraron inquietos con una posibilidad hipotética: que como parte del ajuste el Estado nacional decida integrar con bonos los fondos coparticipables que gira a las provincias mes a mes por un monto mínimo de u$s 1.350 millones. Colombo y Cavallo admitieron que había alguna ambigüedad en el decreto que habilita a que los bonos provinciales sean aceptados en el pago de impuestos nacionales y, después, devueltos a la jurisdicción respectiva por coparticipación. En esa norma se establecerá ahora taxativamente que sólo admitirán recibir recursos en bonos de la Nación las provincias que hayan emitido esos papeles. Más: el bono interprovincial será seriado y habrá una letra para que se identifique la jurisdicción de origen de cada uno.

Otro punto que se analizó en la reunión de ayer fue el de la deuda que la Nación arrastra con las provincias desde que se aumentó el IVA de 18% a 21%, incremento que no se coparticipó jamás. En Economía calcularon esa deuda en $ 1.200 millones y se comprometieron a emitir un certificado para pagarla. Lo que se discutió ayer fue si será el poder central o las provincias el que pague los intereses de ese papel. Cavallo admitió que Hacienda se haga cargo pero recién después de los 10 años de vigencia del certificado.

Cavallo elogió a las provincias y se mostró preocupado por la posibilidad de que los bonos no tengan la mejor aceptación en un primer momento. Uno de los peronistas le reprochó simpáticamente que «vos sos generoso con los bonos pero nunca con los recursos genuinos que nos corresponden. Mirá, si no, el impuesto al cheque». El ministro amagó con que «es coparticipable...» y Baldrich debió corregirlo. Igual, en el gobierno explican que al ser un tributo a cuenta de IVA y Ganancias, finalmente será coparticipado.

De la negociación con el Fondo, a pesar de la inquietud de los mandatarios, se habló de manera muy general. Cavallo dijo que no estaba dicha la última palabra y que, si fallara, la astringencia del mercado sería peor.
«Si nos dan la plata, igual estaremos haciendo un esfuerzo dificilísimo», atemorizó el ministro.

Colombo prefirió no hacer referencia a la discusión sobre coparticipación, que deberá acelerarse (el martes lo había hablado con Carlos Ruckauf y Rubén Marín). Pero introdujo una regla metodológica que insinúa que pronto abrirá ese juego:
anticipó que en adelante ya no habrá reuniones de gobernadores según su signo partidario sino que se los convocará «mezclados». El «Vikingo» no quiere, es evidente, repetir la experiencia anterior, cuando por negociar con facciones partidarias terminó suscribiendo dos documentos distintos, con algunos correligionarios (como Sergio Montiel, por ejemplo) que se echaron atrás de lo que habían firmado cuando conocieron lo que negoció el otro bando.

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