El excelente contexto internacional en lo financiero está, gradualmente, esfumándose: ayer volvió a subir la tasa de interés en los Estados Unidos y a 10 años de plazo se ubicó en casi 4,20%. Es el parámetro obligado de referencia para los inversores en todo el mundo. Hace cinco semanas estaba en sólo 3,10% anual. A pesar de que la Argentina, por la cesación de pagos que ya cumplió 18 meses, está prácticamente fuera de la operatoria habitual en mercados emergentes, sufre directamente este cambio radical en la tendencia de las plazas mundiales. Lo más costoso: las tasas que deberá afrontar el país en un eventual acuerdo con los acreedores, que serán sustancialmente mayores dado el actual contexto. Inclusive, como marcara ya Alfonso Prat-Gay -titular del Banco Central-, la Argentina perdió una buena oportunidad de pactar con acreedores el año pasado, cuando todavía la economía seguía cayendo y, por ende, había más posibilidades de que aceptaran fuertes quitas en los valores de la deuda.
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Se trata de una mala noticia para la Argentina, porque podría estar anticipando un repunte de las tasas internacionales en momentos en que el país se apresta a presentar una propuesta de renegociación de la deuda a los acreedores privados.
Los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años son ahora los de referencia del mercado, porque se dejaron de emitir los títulos a 30 años. El hecho de que su rendimiento viene subiendo con fuerza en las últimas semanas (y, por consiguiente, cae su valor) implica que, por no acelerar el proceso de reestructuración de la deuda, la Argentina podría haber dejado escapar la oportunidad de renegociar en un contexto de bajas tasas. El equipo económico presentará el 23 de setiembre próximo la propuesta a los acreedores, durante la Asamblea Anual del FMI que se llevará a cabo en Dubai, Emiratos Arabes Unidos. Sin embargo, ahora el panorama luce sensiblemente más complicado que hace tan sólo un par de meses.
De hecho, ayer el alza en el rendimiento de los bonos estadounidenses fue uno de los factores que desató una marcada baja en el mercado de acciones de este país. Sucede que los operadores razonan que, de mantenerse esta tendencia, tarde o temprano se producirá un arbitraje entre bonos y acciones a favor de los primeros.
El incremento en la tasa de los bonos estadounidenses también explica buena parte de la reversión en el flujo de capitales hacia América latina. Este proceso se hizo evidente en las últimas tres semanas, período en el que tanto los títulos públicos de la Argentina como los del resto de los países de la región detuvieron las fuertes subas que registraron durante la primera mitad del año.
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