Más de 3 millones de personas, en su mayoría trabajadores en relación de dependencia, comenzarán a girar aproximadamente 62 millones de pesos mensuales más al monto de dinero que manejan las administradoras de fondos de jubilación y pensión (AFJP) por el alza de 5% a 7% de los aportes mensuales que regirá desde marzo. Este aumento fue decidido por el gobierno a fines de 2002, y responde al cronograma de incremento en los aportes de dos puntos porcentuales de marzo, julio y octubre de 2003, hasta llegar al pago del 11% histórico que rigió hasta octubre de 2001. En aquella oportunidad, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, impulsó la baja de seis puntos porcentuales en los aportes mensuales a las AFJP, con el objetivo de aumentar el dinero de bolsillo disponible de los aportantes y subir así indirectamente el consumo interno. Eran los días terminales de la crisis económica que llevó luego a la caída de Cavallo y de Fernando de la Rúa y a la salida desordenada de la convertibilidad. Los aportes con el nivel de 5% se mantuvieron durante todo 2002. Recién en noviembre de 2002 el gobierno de Duhalde, a través de los ministros de Economía y de Trabajo, Roberto Lavagna y Graciela Camaño, negociaron con las AFJP la restitución de los aportes de 11%, pero con un cronograma que comienza en marzo, sigue en julio y termina en octubre. En cada uno de esos meses los aportes subirán 2 puntos porcentuales.
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En concreto, la medida que comienza en marzo de 2003 implica que los aproximadamente 3.030.500 aportantes regulares al sistema de AFJP (las personas que están al día con sus aportes) tendrán una rebaja directa en sus salarios en bruto de 2%, ya que de 5% pasarán a liquidar una cuota de 7%. Habrá así más de 62 millones de pesos que durante cuatro meses (hasta junio) irán a las cuentas que alguna de las doce AFJP habilitadas deberá administrar, cartera que supera hoy los 40.000 millones de pesos, según los datos de enero de 2003. De alguna manera, el público percibirá esta pérdida en sus ingresos líquidos dentro de un mes, ya que el descuento se hará en el salario de marzo, que se cobra en abril. Desde el gobierno se reconoce que esta caída en los salarios netos de los trabajadores repercutirá negativamente en el consumo interno, uno de los aspectos de la economía que más tardan en reaccionar. Sin embargo, también se tiene en cuenta que el dinero que se aporta irá directamente al mercado de capitales, con la esperanza de que se convierta de alguna manera en dinero fresco para el sistema financiero y, eventualmente, termine en algún tipo de crédito, cuya caída es otra de las graves consecuencias del plan devaluador de Duhalde.
Hay que recordar, además, que el régimen de AFJP está hoy en la crisis más severa de sus 9 años de vida. De los 9.086.930 afiliados (personas inscriptas en el régimen), sólo 3.026.570 personas pagaban puntualmente su aporte en diciembre de 2002, cuando giraron 156.888.665 pesos a las administradoras, dinero que superaba los 300 millones cuando regía el 11%. El resto, más de 6 millones de personas, pasaron a las listas de empleados en negro, están desocupadas o simplemente son independientes que eligieron dejar de aportar. En su mayoría, los afiliados a las AFJP son trabajadores en relación de dependencia, ya que los autónomos militan en su mayoría dentro del régimen de reparto que administra el Estado. En total, en este otro sistema hay más de 2 millones de trabajadores.
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