Suerte de Argentina depende de Wall Street
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Las inquietudes de Georgieva sobre el rumbo de la economía argentina
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La Fed dejó sin cambios las tasas, pero el mercado leyó otra cosa: ¿qué inquietó a los inversores?
«El temor actual es que los países industriales contaminarán a los mercados emergentes», dijo Mohamed El Erian, quien administra $ 7.500 millones en deuda para Pacific Investment Management Co. (PIMCO). Esa advertencia -que el FMI viene difundiendo desde hace meses-contrasta con lo que sucedía hace dos años, cuando el temor era que un incumplimiento en el pago de bonos por parte de Rusia y una devaluación monetaria en Brasil significaran una amenaza para Estados Unidos.
PIMCO, que tiene el mayor fondo de bonos del mundo, se viene preocupando por una posible recesión en Estados Unidos durante los últimos cuatro meses, y esto hizo que la compañía sea más recelosa que de costumbre con sus inversiones, dijo El Erian. No es la única.
Y pese a que el índice de referencia de JP Morgan sobre los mercados emergentes subió casi 13 por ciento en lo que va de este año, ese aumento tuvo lugar a principios del año. Durante los últimos tres meses, plazo en que han aumentado las inquietudes sobre la economía de Estados Unidos, el índice perdió 2 por ciento. Los rendimientos de los bonos basura aumentaron 50 por ciento contra los bonos del Tesoro de Estados Unidos de julio a esta parte, lo que aumenta los costos de los créditos a los países como la Argentina y Turquía, según datos de «Bloomberg». Los inversores suelen considerar la deuda de calificación inferior de los mercados emergentes al menos tan arriesgada como los bonos basura. Por tal motivo, en los últimos cuatro meses del año, los mercados emergentes han vendido menos de la mitad de la nueva deuda que colocaron en los primeros cuatro meses, según un análisis de Chase Manhattan Corp.
También las acciones están bajando de precio. Los índices accionarios de referencia en Turquía, Corea del Sur, Tailandia, las Filipinas e Indonesia se derrumbaron alrededor de 50 por ciento cada uno este año, siendo, por tanto, los más descalabrados del mundo.
Hasta Rusia, cuyas arcas rebosan gracias a los inusitados ingresos del petróleo, ha visto su índice de referencia caer más de 30 por ciento desde el pico de hace apenas tres meses.
Como los ingresos de capitales privados -que superarían los $ 200.000 millones el próximo año- sobrepasan ahora por mucho los aportes del FMI, el Banco Mundial y otros prestamistas oficiales, la suerte económica de estos países depende de Wall Street.
Y los inversores de Wall Street están comprando obligaciones del gobierno de los Estados Unidos, lo cual ha deprimido el rendimiento de los pagarés del Tesoro a 10 años a su menor nivel en 19 meses, debido a la expectativa de que la economía estadounidense perderá impulso.
Al mismo tiempo, el índice compuesto NASDAQ, que incluye acciones especulativas de telecomunicaciones e Internet, bajó alrededor de 27 por ciento este año.



