Ningún funcionario de los Estados Unidos participó de la reunión que el Consejo de las Américas organizó ayer en Buenos Aires, lo que sirvió como muestra de la fría relación entre ambos países. Pese a las especulaciones previas, tampoco llegó el representante de Comercio para América latina, Everett Eissenstat, que el miércoles había estado presente en un encuentro similar en el Uruguay.
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«Este funcionario estuvo toda la semana en el Uruguay para acelerar el acuerdo de libre comercio entre ese país y los Estados Unidos. Nunca estuvo previsto que llegara a Buenos Aires», se escudaron los organizadores.
En realidad, ya hace algún tiempo se había descartado la presencia de representantes del gobierno de George Bush. El subsecretario para Asuntos Latinoamericanos de la Casa Blanca, Tom Shannon, ya se había excusado hace dos semanas, pese a que originalmente se lo había incluido entre los expositores. Sólo se pudo ver a algunos funcionarios de la embajada estadounidense en Buenos Aires, entre ellos, Michael Matera, que ocupará un alto rango junto al nuevo embajador Anthony Wayne.
Relación bilateral
Los funcionarios argentinos se cuidaron de no hacer mayores referencias a la relación bilateral entre el gobierno de Néstor Kirchner y el de los Estados Unidos. El único que se refirió lateralmente a la decisión de la Casa Blanca de eliminar las preferencias arancelarias a productos argentinos, en una decisión que impacta a las exportaciones argentinas, fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández: «Tenemos derecho a seguir planteando nuestros intereses en los foros internacionales», aseguró en referencia a la exigencia de la Argentina para que los países desarrollados reduzcan el esquema de subsidios.
Si bien el Consejo de las Américas agrupa a empresas estadounidenses que tienen presencia en la Argentina, fueron muy pocos los hombres de negocios de ese país en la presentación de ayer, incluyendo ejecutivos de McDonald's y Microsoft. Y el único que expuso duras críticas para la política económica del gobierno, particularmente la energética, fue el presidente para América latina de Chevron, Ali Moshiri: «La fortaleza de la economía debería permitir la vuelta de los precios internacionales de la energía en el país. De lo contrario, será imposible que capten nuevas inversiones».
Empresarios argentinos que forman parte del Council buscaron minimizar las diferencias en torno a la relación de los Estados Unidos y la Argentina: «Los dos países mantienen una firme voluntad de diálogo, más allá de algunas frases puntuales», señalaron. El presidente Néstor Kirchner había señalado que la Argentina «ya no tiene relaciones carnales con nadie».
Quien desarrolló una febril agenda en Buenos Aires fue la presidenta del Consejo de las Américas, Susan Segal. Tras las exposiciones por la mañana, se reunió en la Quinta de Olivos con Cristina Fernández de Kirchner, con quien mantiene una relación fluida desde su visita el año pasado. La estadounidense se comprometió a llevar adelante « todos los esfuerzos» para mejorar la relación entre ambos países.
También trascendió que antes de su visita al Uruguay, Segal efectuó una a Olivos para entrevistarse con Néstor Kirchner, aunque este encuentro trató de ser mantenido en el más estricto secreto.