Con uniformes de azafatas, sin cortes de calles y con un disfrazado de «príncipe» (en obvia alusión al supuesto comprador de la empresa), las auxiliares de a bordo de Southern Winds (SW) protestarán hoy ante la sede del Ministerio de Trabajo, reclamando el pago de los salarios de diciembre y el aguinaldo, y para denunciar presiones para enviar telegramas considerándose despedidas como condición para ser incluidas en una supuesta «bolsa de trabajo». De esa «bolsa» surgirían los futuros empleados de Safe Flight, la aerolínea que está intentando armar el Grupo Plaza, de la familia Cirigliano, junto con el pesquero santacruceño Ricardo Barbosa -dueño a su vez de CATA-.
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Más allá de lo pintoresco de la protesta de hoy, sigue sin definirse qué sucederá con los 850 empleados de SW, a pesar de que los gremios que los agrupan siguen recibiendo promesas de una «inminente solución» desde la Secretaría de Transporte. Según fuentes de la AAA (el sindicato de los auxiliares de a bordo), altos dirigentes de esa organización mantuvieron charlas con el propio Barbosa, que también les prometió una rápida solución al conflicto. «Desde ese día no tuvimos más noticias», dijo la fuente.
Por eso, el miércoles la AAA envió cartas documento a cada una de las partes involucradas: así, a Safe Flight y a CATA les reclaman (ante versiones de que tomarían el control de SW y a parte del personal) que les informen en qué condiciones se incorporarán esos trabajadores a la nueva empresa; por su parte, a la Secretaría de Transporte le exigen que deje de intervenir en un tema específicamente laboral (que debería ser incumbencia del Ministerio de Trabajo) explique en qué estado se encuentra la creación de Safe Flight/CATA.
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