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18 de agosto 2026 - 16:34

Tambalean los bonos de EEUU y las tasas tocan niveles récord: por qué se disparó el nerviosismo en el mercado

Un conjunto de factores, tanto estructurales como coyunturales, dispararon una venta masiva de los "Treasuries" que luego derramó sobre la deuda soberana de las principales economías del mundo.

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Existe una creciente preocupación por la inflación global, que afecta a los bonos soberanos. 

Depositphotos

La deuda soberana global vuelve a estar en el centro de la escena, aunque no por buenas razones. Los rendimientos de los bonos a 30 años del Tesoro de EEUU ("Treasuries") alcanzaron su nivel más alto en décadas, lo que impacta sobre el resto del mercado de deuda. Más allá del golpe que causó el fin del cese al fuego en Medio Oriente, otros factores también están influyendo sobre el nerviosismo de los inversionistas, como el déficit fiscal sostenido y la competencia con las grandes empresas tecnológicas para conseguir financiamiento.

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Los costos de financiamiento de la deuda soberana se están disparando en todo el mundo, producto de una venta masiva de bonos. Los rendimientos de los Treasuries a 30 años alcanzaron esta semana su nivel más alto desde 2007, mientras que sus contraparte francesa llegaron a su máximo desde 2008 y los de Alemania cotizan a niveles de 2011. Los rendimientos equivalentes de los bonos del Tesoro del Reino Unido se acercan al 6% — su punto más alto desde 1997 —, similar a los bonos japoneses de igual tramo.

En su informe diario, el Centro Schwab de Investigación Financiera (SCFR) explicó que el aumento de los precios del petróleo y de las tasas de rendimiento "suele ir de la mano con un alza de los precios, y existe una creciente preocupación de que la Reserva Federal (Fed) suba las tasas antes de que termine el año". Según la herramienta FedWatch de CME Group, hay un 70% de probabilidades de que se produzca al menos un aumento de las tasas en el año.

Los analistas de SCFR también comentaron que los rendimientos de los bonos y las acciones en Wall Street presentan ahora la correlación más negativa desde 1997, lo que significa que cuando uno sube, el otro baja. "Esto implica que el mercado de bonos se está guiando más por los datos de inflación que por los de crecimiento", afirmaron y agregaron que el rally alcista que experimentó la bolsa norteamericana durante gran parte del año se produjo cuando los participantes del mercado parecían relativamente seguros de que la guerra terminaría pronto. "Ahora eso no está claro y podría explicar los tropiezos recientes", afirmaron.

El golpe en Europa: dependencia energética y déficit fiscal

Otro de los elementos estructurales detrás de esta venta masivas es el elevado déficit de los gobiernos. Por ejemplo, se prevé que el déficit fiscal de EEUU se sitúe en torno al 6% del PBI, equivalente a u$s1,9 billones, este año. De manera similar, el de Francia se ubicaría en 5% y el de Gran Bretaña, en 4%.

El analista de mercados internacionales de Portfolio Personal Inversores (PPI), Martín Cordeviola, explicó a Ámbito que en el caso europeo, el viejo continente está mucho más expuesto al shock de energía que EEUU, debido a su dependencia de crudo y gas. "Sobre esa base más sensible se montan además dos historias fiscales locales", explicó.

El primer caso es Alemania, "que durante años fue el emisor más austero de la eurozona", pero ahora va a emitir más deuda para financiar sus planes de infraestructura y defensa. "En Francia el problema es más de riesgo político", afirmó y mencionó "el ruido en torno a la negociación del presupuesto 2027 y la elección presidencial del año que viene".

EEUU: cambio en los tenedores y puja con las tecnológicas

Sin embargo, desde el Banco ING argumentaron que en EEUU el hecho de que los diferenciales de los swaps de los Treasuries a 30 años — que mide el costo relativo del endeudamiento y las expectativas crediticias a muy largo plazo —no se hayan ampliado, "sugiere que no son las preocupaciones fiscales las que están impulsando este movimiento".

Y apuntaron a otro elemento: los "hyperscalers" (hiperescaladores), el selecto grupo de grandes empresas tecnológicas que ofrecen servicios de computación en la nube e infraestructura a una escala masiva, como son el caso de Google, Meta, Amazon y Microsoft.

Cordeviola mencionó que actualmente existe una competencia entre el Tesoro de EEUU y los hiperescaladores para obtener financiamiento, lo que se trata de una "novedad" respecto a otros momentos. "Los hyperscalers están financiando el capex (gastos de capital) de IA con deuda a largo plazo, es decir, tenes mayor oferta/competencia en el tramo largo de la curva", ahondó, en diálogo con este medio", detalló.

Empresas como Alphabet -casa matriz de Google-, Amazon y Meta emitieron casi u$s220.000 millones en bonos en lo que va del año, lo que ya supera por más del doble los u$s108.000 millones emitidos en todo 2025, según datos de LSEG.

La escalada de tasas en bonos de EEUU enciende las alarmas.

Por el lado de la demanda, el experto de PPI mencionó que hubo un cambio en la naturaleza de los tenedores de Treasuries: "Durante décadas, buena parte de la deuda estadounidense la absorbían tenedores oficiales, bancos centrales y fondos soberanos. Ese comprador es insensible al precio, compra por mandato", explicó.

El experto también agregó que "la porción en manos oficiales cayó de 59% a 43%", con una baja aún más marcada en el tramo largo, "donde pasó de 63% a 45%". A medida que ese tenedor se retira, el que fija el precio es el inversor privado, compuesto de hedge funds, gestoras y bancos comerciales. "Solo entra si el retorno esperado compensa el riesgo asumido", afirmó.

Japón: presión monetaria y fiscal

Cordeviola afirmó que la cuestión en el caso de Japón "es el caso más dramático porque venía de décadas de rendimientos relativamente bajos". De hecho, eso hizo que durante las últimas décadas, financiarse en yenes fuera mucho más barato que en otras monedas de países de primer mundo, lo que dio origen al carry trade del yen, una de las formas de liquidez más utilizadas dentro de los mercados financieros globales.

Por el lado fiscal, Cordeviola mencionó la decisión de la primera ministra, Sanae Takaichi, de impulsar el gasto público y pausar el impuesto al consumo para incentivar el gasto, lo que tiene implicancias sobre el nivel de gasto de la economía japonesa y dudas sobre su solvencia a futuro. "Todo esto bajo el marco de una economía en la cual la relación deuda/PBI es las más alta del mundo", recordó el experto.

Por el lado monetario, el Banco de Japón (BoJ) "desarmó de forma ordenada el andamiaje que durante años mantuvo las tasas planchadas" y las subió hasta 1%, su nivel más alto desde 1995, con expectativas de que realice un nuevo incremento en su reunión de septiembre.

Además, viene ejecutando un ajuste cuantitativo para controlar la cantidad de dinero circulante que ya le sacó cerca de u$s727.000 millones en bonos de deuda nipona de su balance. El detalle no menor, debido a que que la tenencia del BoJ está concentrada en los tramos largos, "así que a medida que reduce compras y se corre del mercado, impacta sobre la parte larga de la curva" de rendimientos.

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