Además de los conceptos desde el mercado que buscaron llevar tranquilidad respecto de la salud de la economía estadounidense, desde la Casa Blanca procuraron ayer hacer lo propio. El portavoz de la presidencia, Tony Snow, aseguró que las bases de la economía estadounidense son «muy robustas».
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Estas expresiones se conocieron poco después de que el Departamento de Comercio haya revisado a la baja el crecimiento del PBI estadounidense para el cuarto trimestre. De 3,5% interanual anunciado inicialmente, pasó a 2,2%. Para este período, los analistas económicos habían estimado un incremento de 2,3%, levemente por encima de lo que terminó ocurriendo.
Como resultado, el alza del Producto en 2006 llegó a 3,3% y continuaría desacelerándose durante este año. La gran incógnita es si el ajuste será moderado o realmente la economía puede ingresar en una recesión.
Confianza
Snow, además de recalcar la solidez económica, destacó que «la confianza del público estadounidense en la economía está subiendo», al tiempo que también buscó aquietar los ánimos respecto de lo ocurrido en los mercados el martes: «Los mercados internacionales son tan robustos como los que cualquiera jamás haya visto. La Bolsa china creció más de 100% el año pasado y el mercado rebotó hoy (por ayer)», indicó.
Al ser interrogado sobre qué recomendación daría George W. Bush a los inversores, Snow respondió que «el presidente no da consejos a los inversores de la Bolsa», pero reconoció que la fuerte volatilidad puede ser un elemento «muy peligroso».
La Casa Blanca había informado que Bush se comunicó con el secretario del Tesoro, Henry Paulson, para seguir de cerca el comportamiento de los índices bursátiles y, particularmente, la caída de Wall Street, que superó el martes 3,2%.
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