Además de la pulseada -remake de la de los 50- entre el peronismo y la Iglesia, y del duelo político local en la elección del 29 de octubre en Misiones se juega el destino del PJ disidente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Congreso Nacional ofreció ayer una foto vasta y multicolor cuando, radicales, aristas y peronistas anti-Kirchner, se alinearon detrás del obispo Joaquín Piña, cabeza de la boleta del FUD que se opone a la reforma del artículo 110 de la Constitución misionera.
Ese tironeo, que genera posturas diferentes en la Casa Rosada, revela tensiones en el PJ que no se condicen con la difusa división entre los kirchneristas de los que no lo son.
Un ejemplo: Juan Carlos Romero, que encabezó una rebelión moderada contra el patagónico para pedir la normalización del partido, debería respaldar a la oposición misionera.
Romero -como la mayoría de los gobernadores sin posibilidad de repetir en 2007- interpreta, sin embargo, que el eventual éxito de Rovira para retocar la Constitución iniciaría una ráfaga reformista que podría llegar hasta Salta.
Otro caso: el ministro del Interior, Aníbal Fernández, jefe de la cartera política de un gobierno que somete en Misiones al primer examen electoral antes de la presidencial -con o sin reelección- de 2007, no estaría del todo interesado en un triunfo del reeleccionismo en provincias.
La razón es la misma pero de otro ángulo. Si Rovira se impone cómodamente, podría generar un clima propicio para que en Buenos Aires avance sin tropiezos el pedido de Felipe Solá para que lo autoricen para un tercer mandato, en detrimento de la pretensión del quilmeño.
La ambigüedad de los peronistas frente a esos comicios se diluye cuando aparece otro factor: una eventual derrota del kirchnerismo en Misiones sería el primer traspié de Kirchner -siendo presidente- contra el peronismo.
Hasta ahora, el patagónico soportó golpes en Santiago del Estero -Gerardo Zamora derrotó a José Figueroa, que aún le facturan a Juan Carlos Mazzón- y en Santa Fe -donde Hermes Binner derrotó a Agustín Rossi-, pero está invicto a nivel provincial contra rebeldes del PJ.
La expectativa de un megafrente anti-Kirchner se licuará, claro, si la noche del 29 de octubre los números no son tan dulces como suponen los adversarios del Presidente, o si son los que esperaba pero el rédito electoral se lo embolsan Joaquín Piña y Jorge Bergoglio.
Dejá tu comentario