22 de abril 2004 - 00:00

Taylor, con empresarios, economistas y estudiantes

"Creen que se está realmente avanzando en la negociación con los acreedores?", preguntó el subsecretario del Tesoro, John Taylor, a los siete economistas convocados ayer para desayunar en la embajada estadounidense. Así, el funcionario dejó aclarado que siguen con las dudas en EE.UU. ante el proceso de renegociación de la deuda que está encarando el gobierno argentino, aunque se preocupó luego de no hacer pública esta inquietud.

Aunque la situación argentina dominó la charla, también hubo tiempo para debatir sobre el futuro internacional: «Es inevitable una suba de tasas en Estados Unidos -recalcó Taylor-, pero de ninguna manera espero que ocurra lo del '94 con el efecto tequila», y recalcó que los países emergentes ahora están más cubiertos de posibles contagios, ya que « existe mayor conciencia en los gobiernos sobre la necesidad de mantener las cuentas públicas en orden».

Economistas, empresarios y hasta alumnos universitarios fueron los elegidos por Taylor para llevarse una impresión respecto del camino de la Argentina según la visión del sector privado.
No hubo, en cambio, encuentros con organizaciones sociales o piqueteras ni visitas a barrios empobrecidos, un ritual que en los últimos años se ocupan de cumplir altos funcionarios del FMI, Banco Mundial y hasta del propio Tesoro cuando vienen a la Argentina. Muchos recordaban ayer la foto del ex jefe del organismo, Paul O'Neill, con un niño en brazos durante la visita a un hospital en agosto de 2002.

El tema central de la conversación con los economistas no pasó por la deuda, sino por la crisis energética y su posible impacto negativo para la recuperación económica.


El temario fue propuesto por el propio Taylor, quien consultó sobre cada uno de los temas de su interés, que incluyeron el futuro del tipo de cambio y de la situación de los bancos. Estuvieron Javier González Fraga, Daniel Heymann, Roque Fernández, Pablo Guidotti, Miguel Kiguel, Eduardo Levy Yeyati y Daniel Marx.

Aunque todos se esmeraron en «pintar» un panorama favorable para la economía ( obviamente con diferentes matices), donde más se notaron diferencias fue al hablar sobre el superávit fiscal: mientras que la línea heterodoxa (González Fraga, Heymann) aseguró que «3% del PBI es el límite» para no distraer más recursos internos, Guidotti afirmó que podría precisarse 5 por ciento ante los «fuertes vencimientos» que deberá enfrentar el país a partir de 2005.

Las diferencias ante cada uno de los temas que iba proponiendo Taylor para la discusión fueron matizadas por un desayuno bien americano: medialunas, mesa de quesos, ensalada de frutas, jugos y para terminar un omelette de queso con salmón.

El funcionario estadounidense no intervino demasiado y optó más bien por escuchar las opiniones de la mesa.

Pero la situación de las empresas y el clima de negocios de la Argentina fue un tema de debate, particularmente con los empresarios exclusivamente de origen estadounidense que participaron el martes a la noche.
Estuvieron, entre otras, empresas como IBM, Procter & Gamble, Dow Chemical y Citibank.

En medio de intercambios de estricta actualidad, también hubo tiempo para una reunión académica. Fue en el aula 301 de la Universidad Di Tella, donde Taylor discutió con 20 alumnos y 20 profesores. Allí pudo explayarse sobre temas como el «inflation targeting» (es uno de los mentores) o el límite de endeudamiento que pueden soportar los países.

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