Temen despidos en Aerolíneas como paso previo a la quiebra
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Pero frente a esta presunción, el gobierno de Fernando de la Rúa parece haber decidido una actitud de prescindencia, responsabilizando al gremio de los técnicos, pero sin aclarar que la SEPI impuso como condición que todos los gremios acepten modificar salarios y convenios laborales, y que pretende hacerlo sin condicionamientos.
Es decir, más que una revisión de común acuerdo entre las partes, la SEPI pretendería imponer los criterios fijados en el plan director a todos los gremios en un breve lapso que no iría más allá de fin de mes. Esto significa que aun cuando los técnicos y tripulantes de cabina aprueben el arbitraje, los demás gremios no obligados a aceptar laudo, podrían no llegar a un acuerdo con la empresa y se produzcan conflictos con otras entidades sindicales.
Desaliento
Dicho de otro modo, la actitud de intransigencia de la SEPI plantea una perspectiva desalentadora, porque siempre podría dispararse un nuevo paro y éste ser usado como excusa para cerrar Aerolíneas. O para obligar al gobierno argentino a sentarse a negociar el costo de mantenerla abierta.
En este sentido, se recuerda que aunque el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, afirmó que no habrá un solo peso para Aerolíneas, los españoles le vienen reclamando que integre los fondos comprometidos por el ex ministro José Luis Machinea cuando se hizo la llamada capitalización de Aerolíneas.
La SEPI, además, anunció, que no pondrá más dinero en Aerolíneas, aunque luego indicó que se ocupará de «buscar financiamiento», lo que no será fácil con las dificultades para el acceso al crédito de las empresas que operan en la Argentina, con el pasivo que arrastra Aerolíneas y la pérdida creciente de sus balances anuales.
Expectativa
Aun con todo esto, la ministra Bullrich, que recién mañana regresa a Buenos Aires luego de un congreso en Paraguay, cree que la empresa podría producir despidos para obligar al gremio de los técnicos a aceptar las condiciones impuestas por la compañía. Esto, a esta altura, parece una expectativa con poco asidero, mientras en el resto del gobierno predomina la creencia de que las cartas ya están echadas, y no hay todavía propuesta alternativa que permita mantener, no ya a Aerolíneas como línea de bandera (si la quiebra no lo permite) sino a otra empresa que maneje las mismas rutas y conserve los casi 7.000 puestos de trabajo.




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