• Los efectos de la suba del petróleo sobre el crecimiento mundial y la inflación han sido manejables, pero aumentos drásticos adicionales podrían tener consecuencias más graves.
• Es necesario que haya más ahorro de energía, la facilitación de la inversión en yacimientos y refinerías, y más transparencia en los datos sobre el crudo, especialmente en los países de la OPEP.
• El tercer riesgo es el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, que en 2004 aumentó 25,5% hasta alcanzar los 665.900 millones de dólares.
• Este déficit ha sido financiado fácilmente hasta ahora gracias al capital de los inversores y gobiernos extranjeros, especialmente asiáticos. No obstante, la demanda de activos estadounidenses no es ilimitada.
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