La acción de Tesla volvió a marcar un nuevo récord en Wall Street

Economía

Ayer trepó 13,48% y acumula 500% en un año. La mejora de ventas no alcanza para explicar el rally. La clave pasa por su singular dueño, Elon Musk.

Tesla Motors sigue batiendo récords en Wall Street. Ayer su acción trepó 13,48% y se ubicó en u$s1.371 por unidad. El rally alcista de la fabricante de automóviles eléctricos se aceleró en los últimos tres días, después de haber informado que en el segundo trimestre del año -es decir, en uno de los peores momentos de la pandemia- vendió 90.650 vehículos. Fueron el 5% menos que los vendidos en el mismo mes de 2019, pero más de lo que esperaban los analistas.

A mitad de la semana pasada, el valor bursátil de la empresa superó a la de los principales jugadores de la industria, al ubicarse por encima de los u$s210.000 millones. Dejó atrás a Toyota (u$s140.000 millones), la mayor de las automotrices tradicionales. Y se ubicó lejos del grupo Volkswagen (u$s79.000 millones), de Mercedes-Benz (u$s43.000 millones) y de Ford (u$s24.000 millones).

La subida de ayer en Wall Street no hace más que coronar una tendencia que parece no tener techo. La acción trepó 55% en un mes. O casi 500% en un año.

Lo que no deja de llamar la atención es que, por ejemplo, Totoya vende más de 10 millones de vehículos al año, cifra que representa 30 veces más que las ventas de Tesla. Y lo mismo ocurre, en otras magnitudes, al comparar a la fabricante de autos eléctricos con el resto de las automotrices. ¿Cuál es el secreto?

Nadie puede explicar definitivamente este fenómeno, pero sí se puede decir que la firma nacida en California cuenta a su favor con un elemento disruptivo: su accionista principal.

Si no se había mencionado desde un principio en esta nota a Elon Musk fue porque el fundador de Tesla es la carta en la manga de una empresa que se abre camino a base de decisiones audaces y controvertidas. Y la respuesta a la contradicción que muestran los datos duros de una compañía que vale miles de millones de dólares a pesar de que hace apenas tres trimestres que comenzó a reportar alguna ganancia, pero está muy lejos todavía de tener niveles de rentabilidad “normales”.

Entonces, si alguien se pregunta qué es lo que hace tan atractivas las acciones de Tesla, sólo queda pensar en su potencial. Es una apuesta al futuro, inducida por el magnetismo de Musk, un nuevo Steve Jobs que en lugar de empezar diseñando software en un garage, lo hizo pensando en cómo lograr baterías eléctricas más eficientes y duraderas.

Musk ha logrado convencer a los inversores que las pérdidas de hoy serán las grandes ganancias del mañana. En la Bolsa de Nueva York los operadores recomiendan comprar acciones de Tesla para conservarlas, como los buenos vinos de guarda.

Pero la sensación de que Musk es sinónimo de buenos negocios por llegar no está asentada sólo en el imaginario del coche eléctrico (y volador, ¿por qué no?) de Los Supersónicos. El empresario, en sociedad con la NASA, mandó un vehículo al espacio el mes pasado y no son pocos los que sueñan con poder acceder al turismo espacial de la mano de este extravagante emprendedor.

Ya sea con su empresa espacial Space X, o con cualquiera de sus otros proyectos que incluyen desarrollo de software, venta de paneles solares, inteligencia artificial o la construcción de redes de túneles para la circulación de vehículos. Tiene también registrados otros proyectos para desarrollar. El más audaz tal vez sea Hyperloop, un sistema que permitiría transportar personas en cápsulas dentro de tubos, como en una película de ciencia ficción. Musk no encontró ningún inversor interesado en poner plata en ese proyecto, pero no por eso lo da por concluido. Esta actitud es la base en que se sustenta también el éxito de Tesla, que no deja de sumar inversores.

Por momentos parece que el universo de Musk se puede desmoronar de un soplo. Pero también demostró habilidades para salir ileso en situaciones de conflicto, como cuando estuvo al borde de ser expulsado de Tesla por conflictos con sus propios accionistas.

Es amigo de las redes sociales. Su preferida es Twitter, desde donde lanza todo el tiempo propuestas, ideas, desafíos, y también algunas provocaciones.

Desde la plataforma del pajarito, en los últimos días salió a mojarle la oreja a la Ford y también a expresr su apoyo al rapero Kanye West, quien dijo que quiere ser candidato a presidente de Estados Unidos por el partido Republicano de Donald Trump. ¿Otra apuesta de Musk a futuro?

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