Tesla: ¿se sostiene allá arriba o baja? Habla Elon Musk

Economía

Hijo indiscutido de la burbuja de las puntocom, innovador por esencia, y provocador como un rockstar, Elon Musk es el ejecutivo más excéntrico de la última década. Un rápido repaso de los últimos meses lo tiene a Musk llegando a las primeras planas por consumir marihuana en televisión, embaucar al mercado con sus controvertidos tuits, y concretar el primer vuelo comercial espacial. En línea con su conducta impredecible, la acción de Tesla, su única compañía de capitales abiertos, ha generado (y lo sigue haciendo) desde pánico hasta entusiasmo. De hecho el valor de mercado de la firma se acerca a los u$s300.000 millones.

Tras un salto del 250% en la cotización de Tesla en lo que va del año, y en un contexto de máxima incertidumbre macroeconómica, muchos calculan que esta cotización no está construida sobre fundamentos sólidos. La creciente tensión entre China y los Estados Unidos y la competencia de las automotrices legendarias ponen en duda las ventajas competitivas de Tesla, y un fenómeno conocido como short squeeze cuestiona cuánto de la demanda de los últimos meses fue auténtica.

Elon Musk ha sido exitoso vendiendo su visión de la compañía. Una historia que descuenta un crecimiento meteórico de aquí a 2025. Ralentización de la economía aparte, hay quienes sostienen que las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China menoscaban la credibilidad de los planes de expansión. Por un lado, señalan que el deterioro de las relaciones pone en jaque a Tesla que necesita de China para sostener su crecimiento y alimentar su cadena logística. China es el tercer mercado (y el que más crece) y provee gran parte de los metales pesados usados por la compañía en la fabricación de baterías. Por otro, se supone que una creciente hostilidad puede llevar a Beijing a implementar una política más laxa con respecto a los derechos de propiedad intelectual. Es algo con lo cual Musk ya tuvo inconvenientes en el pasado.

Otro supuesto sobre el cual yace el valor de Tesla es la incapacidad de que la competencia, o nuevos entrantes, produzcan un vehículo eléctrico comparable. Hoy, el mercado no ve en las automotrices legendarias un riesgo inmediato. Para ser gráfico, por cada dólar de ventas el mercado compensa con 18 centavos a Ford, 28 a General Motors, 63 a Toyota, y ¡11,14 dólares a Tesla! Amén de ello, el valor actual de la acción parece no incorporar la posibilidad -aparente- que las grandes plataformas tecnológicas desarrollen sistemas de manejo autónomo que dinamiten el liderazgo tecnológico de la empresa de Musk.

Un año atrás el panorama de la empresa era mucho más endeble. La tendencia bajista era tal que los vendedores en corto alcanzaban el 23% del capital accionario de la compañía (hoy llega al 7%). La estratosférica subida de la acción asfixió a los short-sellers y los forzó a comprar acciones de Tesla a valores altos en el mercado para limitar sus pérdidas. Es un fenómeno conocido como short squeeze. En los últimos 12 meses, 13.800 millones fueron compradas para cubrir estas posiciones cortas. Esto, sin dudas, aceitó el círculo vicioso que colaboró al despegue de su valor bursátil.

Al igual que Elon Musk, Tesla es una acción que no pasa desapercibida. En el lapso de un año pasó de tener perspectivas futuras inciertas a ser una de las compañías más valiosas y con mejor performance bursátil. Enmarañado en la suposición -o deseo- de una recuperación en V, el mercado parece haber pasado por alto varios riesgos fundamentales. Esta semana SpaceX Demo-2, la nave espacial propiedad de Musk, baja a tierra. Falta saber si la acción de Tesla hará lo mismo.

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