15 de noviembre 2004 - 00:00

Textiles sudamericanas se unen contra China para no desaparecer

La llegada del presidente chino ha tenido la curiosa virtud de unir a dos enemigos que parecían irreconciliables: los textiles argentinos y sus colegas brasileños. Sucede que Brasil reconoció a China como "economía de mercado", y la Argentina se dispone a hacer lo propio. Esta declaración podría impedir -según los parámetros de la Organización Mundial del Comerciola aplicación de medidas antidumping contra las exportaciones chinas. Y sectores como el textil, la indumentaria y el calzado son especialmente sensibles a la llegada de artículos baratos desde el país oriental. Por eso, este fin de semana, la poderosa FIESP (la central fabril paulista), presidida por un empresario textil, y una organización que nuclea a ese sector en la Argentina se levantaron contra la "economía de mercado" china. Lo que parecía imposible lo consiguió la visita de Hu Jintao.

La llegada de los chinos ha provocado una improbable alianza: la FIESP (la poderosa federación de industrias paulistas) y la local Fundación Pro-Tejer coincidieron en atacar a China descartando de plano que la suya sea una economía de mercado. La entidad brasileña -que desde la semana pasada es presidida por el textil Paulo Skaf-dijo en un comunicado que «China no debe ser considerada una economía de mercado», contradiciendo una declaración formal en ese sentido suscripta por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Por su parte, Aldo Karagozian -titular de la fundación que nuclea a la denominada «cadena de valor» de un sector que va desde las hilanderías hasta los diseñadores de moda-coincidió con su colega brasileño al advertir que la Argentina no debería renunciar a aplicar medidas antidumping contra los productos importados de China, lo que sucederá si se la reconoce como una «economía de mercado». Karagozian, uno de los accionistas de la poderosa hilandería TN & Platez, dijo que «hacer eso sería gravísimo y afectaría a la producción argentina». El empresario manifestó su temor de que «la estrategia china, de exportar a cualquier costo, haga totalmente imposible competir de igual a igual». Algo parecido vienen diciendo los textiles de Brasil, cuya economía es «apenas» ocho veces mayor a la argentina.

De reconocerse a China la condición de «economía de mercado», dicen los empresarios a ambos lados de la frontera, «se importaría desocupación», dado que se abrirían las puertas de un eventual ingreso masivo de productos chinos al no poder aplicarse barreras antidumping: sucede que la WTO (Organización Mundial del Comercio) no permitiría medidas proteccionistas en contra de un país «de mercado abierto» como sería China para la Argentina y para Brasil.

Las quejas más habituales que se hacen contra los productos elaborados en el gigante asiático se refieren a los ínfimos salarios que se pagan allí, lo que, unido a la escala de su economía, hace muy complicado competir en rubros como calzado, textiles e indumentaria entre otros.

«Al reconocer a China como economía de mercado, el gobierno brasileño obliga a la autoridad investigadora a comparar los precios de las importaciones chinas con los de su mercado interno»,
dice el comunicado de la FIESP. Al menos los brasileños ya han obtenido promesas de fuertes inversiones, lo que, en el caso argentino -al menos hasta ahora-, no se concretó.

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