Algunos datos que se conocieron ayer en el juzgado de Miami, donde se ventila el caso del valijero Guido Antonini Wilson, confirmaron especulaciones que se habían hecho en Buenos Aires sobre el inicio del escándalo.
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En la declaración principal que se escuchó ayer, el abogado Moisés Maiónica, acusado que se declaró culpable y luego colaboró con el FBI, explicó qué sucedió la madrugada del 4 de agosto de 2007 en Aeroparque.
«Alguien debía estar esperando, pero por la hora de llegada no había nadie y eso no hizo posible que se saltaran los procedimientos normales», dijo Maiónica, «el avión llegó tarde y eso dio pie a la incautación», explicó.
El avión con el famoso maletín debía llegar a las 22 a Buenos Aires y aterrizar en un sector militar del aeropuerto, pero lo hizo cerca de las 4 de la madrugada en el sector de aviones privados, según consta en la investigación judicial en Miami.
Los agentes de Aduana hicieron los controles de rutina y se encontraron con 800.000 dólares dentro de un maletín, que fue incautado.
«Todo fue un error de logística, fue un error de Rafael Ramírez (ministro de Energía y presidente de la estatal petrolera PDVSA), de Claudio Uberti (encargado comercial en la Embajada argentina en Caracas) y Diego Uzcátegui» ( entonces vicepresidente de la filial de PDVSA en la Argentina), relató ayer Maiónica que le habría contado el jefe de inteligencia de Venezuela, Henry Rangel Silva.
El famoso avión es el que alquiló la estatal ENARSA para trasladar a Exequiel Espinosa, Claudio Uberti y Victoria Bereziuk hasta Caracas para preparar algunos de los acuerdos que tres días después Hugo Chávez firmaría con el gobierno argentino en su visita oficial a Buenos Aires. El regreso desde el aeropuerto de Maiquetía estuvo más cargado que en la ida: junto con ellos volvieron funcionarios de PDVSA, el valijero y el hijo de Uzcátegui.
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