12 de junio 2001 - 00:00

Todo depende de la reactivación

Para el Ministerio de Trabajo, el llamado a negociar paritarias laborales en los principales sectores del país es una decisión «histórica» y provocará que el factor laboral «no juegue más en contra de las empresas y la reactivación». La defensa del nuevo sistema la hizo Anselmo Riva. El secretario de Trabajo reconoció a este diario que el nuevo régimen será efectivo sólo «si hay reactivación». Según su visión, muchos de los gremios con convenios más modernos y flexibilizados pertenecen a los sindicalistas más rebeldes. Cita incluso el caso de Hugo Moyano y su gremio de camioneros. Rivas aclara además que el Ministerio de Trabajo desde hace dos meses no es más responsable de la Policía laboral que debe controlar el trabajo en negro y dice que son las provincias y la Capital Federal los encargados de esta función.

Periodista: En concreto, ¿qué cambia con los nuevos convenios?


Anselmo Riva:
Lo que comienza hoy es histórico para las relaciones laborales argentinas. Ahora las partes se dan sus propias reglas de juego y luego lo acordado debe ser homologado por el Ministerio de Trabajo. Ahora cualquier empresa de todo tamaño o sector que negocie sus condiciones con sus trabajadores será homologado por el Ministerio de Trabajo, siempre y cuando que lo dispuesto no viole la ley.

P.: ¿Se pueden avalar rebajas salariales?


A.R.:
La ley no apunta a eso porque lo que se modifica son los convenios ultraactivos donde los sueldos declarados son bají simos. En todo caso lo que hay que buscar es que estos se blanqueen con las nuevas negociaciones. Hay casos donde los salarios no llegan a un peso la hora. Estamos hablando de salarios básicos, luego las empresas y los trabajadores pueden negociar sus sueldos sobre esa base.

P.: El mejor convenio colectivo puede fracasar si el Estado no tiene fuerza para controlar vía policía de trabajo. ¿Hay pensado algo sobre este tema?


A.R.: A partir de marzo de este año, salvo la supervisión general, no es responsabilidad nuestra controlar vía Policía de Trabajo. Ese poder de inspección se transfirió a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires. Fue necesario para hacer más efectivo el control. Fuera de esto, y junto con la AFIP, efectuamos algún operativo concreto pero no como plan especial sino como colaboradores.

P.: ¿Qué pasa si un sindicato mayor no reconoce un acuerdo de un sindicato menor con una empresa?


A.R.:
Si lo que un gremio regional o sectorial o de una empresa acuerda condiciones que no violan las leyes laborales ni el bien común, el Ministerio de Trabajo lo homologará y quedará vigente; aunque a un sindicato mayor no le guste.

P.: ¿No tiene miedo de que algunos de los puntos grises de los nuevos convenios, como por ejemplo si un gremio menor acuerda con una empresa y un sindicato mayor se presenta a la Justicia para frenarlo, genere una ola de juicios en contra?


A.R.:
No. Si los hay serán casos puntuales y no de los mayores sectores de la economía.

P.: ¿No teme que un sindicato colocado políticamente en los sectores más combativos cuestione los nuevos convenios?


A.R.:
Con ese tema pasa algo curioso. Muchos de los acuerdos más modernos que se negociaron y que hoy tienen vigencia pertenecen precisamente a los gremios más rebeldes. Sin ir más lejos, el de los camioneros que dirige Hugo Moyano es un sindicato que tiene convenios renovados y con condiciones de flexibilidad modernos. Es uno de los gremios más aggiornados y que más aceptan negociar. Creo que separan bien la cuestión política y los clásicos llamados a paros, de sus funciones como gremio negociador.

P.: ¿Tienen cálculos sobre el nivel de salario en negro en la Argentina?


A.R.:
No hay mediciones oficiales, pero es un nivel alto. No llega a 50% pero igual es alto.

P.: ¿Estos convenios pueden ayudar a bajar ese porcentaje?


A.R.:
Seguro que sí. Pero igualmente es innegable que la mejor herramienta laboral es el despegue económico y superar la recesión. Si no hay despegue todo es muy difícil. Lo que nos permitirán los nuevos convenios, es que cuando a las empresas se les comience a despejar el panorama económico si su mercado crece, la cuestión laboral no sea un impedimento y jugará a favor y no en contra para tomar más personal.

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