El empleo informal le cuesta al país $ 7.000 millones anuales que se dejan de percibir en concepto de aportes por cargas sociales, cifra equivalente al déficit fiscal del Estado previsto para este año o a 30 por ciento de la deuda provincial. Son 3.744.497 trabajadores que no están registrados por sus empleadores, es decir, 30 por ciento de los argentinos que actualmente están ocupados.
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Así fue difundido ayer en un informe del Ministerio de Trabajo, que para revertir esta situación lanzó el Plan Federal contra el Empleo No Registrado. • Salarios
El relevamiento de la cartera laboral, realizado en conjunto con la ANSeS y la AFIP, señala que a pesar del menor costo que los empleados en negro representan para las empresas, cobran un salario promedio 43 por ciento menor que los empleados integrados al sector formal. El promedio salarial de los empleados en negro es de $ 404,33 mensuales, contra los $ 705,50 mensuales que perciben los trabajadores registrados.
El trabajo no registrado tiene dos modalidades: uno se da en la economía formal, donde se elude la carga impositiva; y otro es el trabajo en negro directo, que se verifica, sobre todo, en el sector rural y en la construcción, donde se agrega además el grave problema de la siniestralidad.
Según explicó Silvia Larrufa, directora de Inspecciones del Trabajo, los $ 7.000 millones anuales que se evaden atentan contra la reactivación de la economía. «Si esos empleados estuvieran registrados, tendrían el acceso al crédito que tiene el resto y generarían un consumo que promovería alrededor de 40.000 fuentes de trabajo por año», explicó la funcionaria.
«Esta situación no sólo provoca que haya trabajadores en peores condiciones económicas, sino que también retrasa el crecimiento económico», agregó Larrufa.
La funcionaria puntualizó que los asalariados no registrados «están al margen de la seguridad social, reciben un salario sustancialmente menor, no pueden sindicalizarse ni beneficiarse de la negociación colectiva».
En ese sentido, indicó que reducir esos niveles de evasión «vendría muy bien para alcanzar el objetivo de déficit cero».
La mayor proporción de empleos en negro se ubican en la región noroeste: allí se encuentra 60 por ciento del total, que equivale a 2,2 millones de trabajadores en negro. En provincias como Tucumán y Formosa, los empleados en negro llegan a representar cifras cercanas a 50 por ciento de los empleados totales. Es decir, 1 de cada 2 empleados está en negro. También San Juan, Santiago del Estero y Jujuy presentan niveles alarmantes de empleo en negro, donde el nivel supera cómodamente 40 por ciento.
• En el Sur
En la región sur del país, en cambio, se encuentra el menor registro de empleo en negro, entre 15 por ciento y 18 por ciento.
En Buenos Aires el empleo en negro equivale a 30 por ciento del total de trabajadores que actualmente están ocupados, mientras que en la región centro del país alcanza a 40 por ciento.
El relevamiento se realizó hasta julio «a través de un único procedimiento simplificado, la verificación informática de la situación registral de trabajadores relevados y la exhortación a empleadores para la incorporación de trabajadores al sistema, como paso previo a la remisión de actuaciones a la AFIP», explicó Larrufa.
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