La distribuidora de electricidad Transener registró en los primeros nueve meses del año una pérdida neta de $ 85,6 millones, según informó ayer la empresa en un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Allí explica que el resultado negativo se originó en pérdidas financieras por $ 104,1 millones en el período en cuestión. Está claro, entonces, que Transener en sus operaciones regulares ganó cerca de $ 20 millones, pero la pesada carga financiera de su deuda impaga hace que su balance refleje la pérdida mencionada. La empresa, cabe recordarlo, tiene una deuda que ronda ya los u$s 570 millones ( incluyendo intereses acumulados), y cayó en default en abril de 2002.
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En los primeros nueve meses de 2003, Transener había registrado ganancias por $ 93 millones, cerrando el ejercicio anual con utilidades por $ 61,6 millones. En su comunicado, la empresa afirma que el panorama sobre la renegociación del contrato de concesión que tiene con el Estado «es aún muy incierto, lo que reduce nuestra capacidad de proyectar actividades y resultados a mediano y largo plazo». De todos modos, el mayor lastre de Transener es su abultada deuda, que sigue devengando intereses (que a su vez se reflejan como pérdidas en sus estados de resultados) y que el nuevo grupo de control, el holding industrial Dolphin, recién está comenzando a renegociar. Dolphin, que encabeza Marcelo Mindlin, le compró en julio pasado la mitad del paquete de control a la británica National Grid; la otra mitad está en manos de la petrolera estatal brasileña Petrobras, que a fines de 2002 la adquirió como parte de PeCom Energía, del grupo Pérez Companc.