No pudo enhebrarse una secuencia de «festejos » en Wall Street, después del anuncio sobre la lluvia de dólares, tratando de inyectar optimismo a fuerza de papel. Si se considera lo anterior, con esos fastuosos repuntes, casi hay que dar por bueno lo de ayer: día donde, después de tragar, había que empezar a digerir en el cuerpo bursátil lo que se había presentado con tanto impulso. Ni se pudo reiterar el envión ascendente, como tampoco surgió una réplica de la oferta que empujara todo hacia atrás. De esa mezcla se vieron índices bastante parejos, con diferencias intradiarias que se pudieron ir redondeando sobre el final. Y así, el Dow envió su señal de paridad con apenas 0,4 por ciento de retroceso, apenas una devolución mínima de lo ganado el martes, que se expandió por los recintos y originando niveles parecidos en la región. El indicador de San Pablo terminó con baja de 0,31% y esta vez el Merval se colocó en torno de lo mismo. Si hay que ubicar algo en el «debe» de nuestra Bolsa, es que cuando estuvo el festín alcista pudo comer menos: y ayer se plegó a la desmejora leve, para cerrar con casi 0,5% de merma.
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El índice local hizo piso en los «2.131» puntos, con el máximo en los «2.148» y para concluir en «2.134» unidades, bien cautelosas... Un volumen rayano en los $ 90 millones hablan bien del ritmo y liquidez del día, permitiendo salidas lubricadas.
Sólo «22» alzas, por «39» papeles con desmejoras, fijan también la posición ligeramente predominante de la oferta.
Se aquietó de igual modo que el Merval el título de Tenaris, restando el impulso que tanto sirvió en días previos. En el resto de las líderes hubo de todo un poco, conformando una fecha donde se produjo un momento de incertidumbre general en el mundo-por imaginar cómo seguirá esto en la semana. Y no es fácil saberlo.
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