Menos de tres horas sería el tiempo que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, permanecerá hoy en Buenos Aires, en lo que será el primer encuentro oficial entre un alto representante de la administración de George W. Bush y el presidente Néstor Kirchner. Anoche, el argentino recibió la agenda de la charla que mantendrá con el enviado de los EE.UU.: quiere escuchar de parte del propio jefe de Estado cuál es el plan económico y político que piensa llevar adelante en los próximos cuatro años. Específicamente, Powell quiere conocer la posición de Kirchner en tres temas concretos y específicos. ¿Cómo piensa la Argentina rehacer su relación con sus acreedores financieros internacionales? ¿Cuál es la posición frente al terrorismo y la seguridad global? ¿Qué piensa hacer la Argentina frente al ALCA?
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Los dos funcionarios tendrán su reunión entre las 10.30 y las 11.15. El resto del tiempo sería utilizado por el norteamericano para ordenar algunos papeles en el hotel Sheraton (parada que hasta anoche no estaba confirmada) y para trasladarse desde el Aeroparque hacia la Casa de Gobierno, donde será la reunión entre Kirchner y Powell (ver nota aparte).
Ayer el embajador de los EE.UU., James Walsh, terminó de negociar personalmente con el jefe de Estado argentino las condiciones generales de la reunión de hoy; y recibió la promesa oficial que en el encuentro no habrá ninguna declaración peyorativa y que lo que se buscará «es demostrar que la voluntad es la de generar una relación amistosa y madura», según la frase que se llevó el diplomático norteamericano. La misma visión quedó ayer desde el lado argentino, una vez que Walsh dejó la Casa de Gobierno.
Fuentes del gobierno de Néstor Kirchner aseguraban que su actitud sería la de esperar a que sea Powell el que comience a plantear los temas que le interese discutir. En este sentido, ayer desde la cancillería argentina se aseguraba, a partir de los mensajes que envió el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, desde Santiago de Chile, donde tuvo un primer encuentro informal con Powell durante la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que el norteamericano llegará a la Casa de Gobierno con un mensaje de amistad absoluta con la Argentina y que en ningún momento hubo atisbos de quejas o planteos por parte del enviado de Bush. Bielsa almorzó ayer en Santiago con Powell junto con el ex canciller chileno José María Insulza. Hoy además tendrá la oportunidad única de conocer más de cerca al secretario de Estado, ya que viajará junto a Powell desde la capital chilena hasta el Aeroparque.
Desde ambas fuentes hubo coincidencias sobre una definición que podría surgir del encuentro de hoy: la fecha exacta de encuentro que el presidente de los EE.UU. tendrá con Kirchner, que debería llevarse a cabo antes del 25 de agosto.
Se espera que primero se hable sobre la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y las condiciones globales de seguridad. En este capítulo, el gobierno argentino rechazaría cualquier pedido oficial o extraoficial por parte de los EE.UU. para enviar una misión de gendarmes a Irak, con el fin de que los efectivos actúen con poder de policía en la invadida ciudad, bajo poder de los norteamericanos y sus aliados de Europa.
Luego del tema seguridad y terrorismo, Powell escuchará sin opinar cuál es el plan de gobierno político y económico de Kirchner. Específicamente se quiere conocer cómo piensa encarar la Argentina su relación con los acreedores financieros y la fórmula en que se comenzará a reordenar el pago de la deuda externa. Powell quiere saber también con qué esquema se negociará con el FMI. Kirchner ayer se interesó sobre la marcha del miniacuerdo con el organismo financiero y recibió desde Economía los datos difundidos ayer del sobrecumplimiento de las metas fiscales del miniacuerdo pactado con el Fondo. El Presidente quiere demostrar que el apoyo que en su momento dio el gobierno norteamericano para que el FMI acceda a firmar el miniacuerdo no fue en vano; y que eventualmente sería bienvenido un apoyo similar en el segundo semestre del año.
• Interrogantes
Se espera desde el gobierno algún tipo de embestida también por parte de Powell, siempre sin opinar, sobre la voluntad de Kirchner para avanzar en algún tipo de ley de protección a las patentes extranjeras; cuestión que para el Ejecutivo nacional directamente está fuera de agenda. Finalmente, Kirchner y Powell hablarán sobre la verdadera voluntad de la Argentina de negociar el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
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