Dirigentes de la Unión Industrial Argentina volvieron a conversar con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, para tratar de obtener algún dato respecto de un tema que los desvela: la ley de accidentes de trabajo. Por eso, además, le pidieron al propio Néstor Kirchner que interceda para tratar de convencer a Hugo Moyano, secretario general de la CGT, que se avenga a negociar la norma.
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La semana pasada, la central fabril se había reunido con Zannini, pero a pesar de ese encuentro seguían sin poder acceder a la iniciativa oficial.
De todos modos, el funcionario ya les habría adelantado a los empresarios que el proyecto que se remitirá al Congreso prevé un tope cercano a los $ 100.000 para los accidentes «in itinere» (o sea los que se producen de camino al lugar de trabajo o regresandode él). Además, se establece allí la «doble vía optativa», o sea que el accidentado pueda recurrir a la Justicia o aceptar la indemnización que se fije por las ART.
En esta área, además, Zannini aceptaría que quienes opten por la vía judicial deberán recurrir a los tribunales civiles y no a la Justicia del trabajo. Según las fuentes consultadas, Zannini les habría dicho a los industriales que «estoy a favor de que el trabajador reciba lo que se merece y es justo, pero no a favor de la industria del juicio». En esto habría marcado una clara diferencia con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y con el diputado por la CGT, Héctor Recalde, ambos abogados laboralistas que impulsan lo que los empresarios consideran leyes que favorecen justamente a esa temida «industria».
Según los dirigentes de la UIA consultados, el principal inconveniente para acordar el resto de la ley es la intransigencia de Moyano, quien ni siquiera les responde los llamados telefónicos. Esto no fue óbice para que el camionero invitara a tres miembros de la directiva de la UIA (el presidente Héctor Méndez, quien no pudo viajar; y los ex titulares Alberto Alvarez Gaiani y José Ignacio de Mendiguren) a la apertura de su hotel en Mar del Plata.
Diálogo
La ocasión fue aprovechada por De Mendiguren y Alvarez Gaiani para pedirle a Kirchner su mediación. «Por favor: dígale que se siente a negociar, que afloje un poco...», le habrían dicho los dirigentes. La respuesta del Presidente habría sido (según alguien que estaba cerca del diálogo): «Pónganse de acuerdo entre ustedes, y esto avanza».
De todos modos, y antes de que el proyecto tome estado legislativo, la UIA insistirá en otros dos temas que le preocupan:
uno son las «Comisiones obreras» por fábrica (las mixtas patrono/ empleados que, se supone, deliberarán sobre seguridad industrial, pero que los empresarios llaman «soviets»); la UIA pretende que sean pactadas por convenio colectivo y no por fábrica, para evitar que algún delegado «extremista» las use para reivindicaciones más allá de la seguridad industrial;
el otro es la posibilidad de poner topes a los honorarios de abogados y peritos que intervengan en juicios por accidentes; en esto, dicen, contarían con el aval de Zannini, quien (como ya se dijo) se opone a la «patria pleitera».
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