22 de marzo 2001 - 00:00

Un Alemann magistral

«Me invitaron a hablar cuando era ministro de Economía Machinea, me lo confirmaron cuando ya lo era López Murphy y tengo que disertar cuando ya está Cavallo», arrancó ayer, irónico, Roberto Alemann en una disertación que fue calificada de magistral por alrededor de 250 miembros del CICyP en el Alvear Palace.

El CICyP tiene pocas especificaciones (es Consejo Interamericano de Comercio y Producción) pero, fundamental-mente, es un foro de gente de la producción. Tiene un presidente inquieto con gran poder de convocatoria, Julio Werthein, que cumplió 9 años presidiéndolo, amenaza con retirarse y ayer, también unánimemente, le dijeron que lo van a obligar a seguir.

Este CICyP de Julio Werthein convoca al presidente de la Sociedad Rural por el campo, al vicepresidente de la Unión Industrial, a Norberto Peruzzotti por los bancos, al presidente de las cámaras PyME, al de la CGE, a embajadores -desde el de Uruguay hasta el de Inglaterra-y a cantidad más que respetable de empresarios.

Ante tan representativo auditorio habló Alemann antes de un placentero almuerzo.

«Cavallo (cuando era ministro de Menem) hizo mucho», dijo Alemann y enumeró desde privatizaciones hasta desarrollar la pesca y la minería. «Pero ahora tiene que venir a hacer lo que no hizo entonces porque aumentó el gasto público. La economía, en general, no está mal. Lo está el Estado por su déficit. Cavallo prometió ahorrar 3.000 millones del gasto estatal. Es poco pero es el camino.»

«López Murphy -agregó-puso al país frente a su verdad en gasto público», dijo, como máximo, defendiendo al ex ministro. Pero indirectamente luego lo amonestó por limitarse a enunciar la reducción dura del déficit. «El problema es recaudar más también para superar ese déficit. Somos un país paraíso para la evasión», señaló.

Pero Alemann no pretende ir con brigada de inspectores a perseguir comerciantes en verano a Carlos Paz para ver si se asustan los evasores del resto del país. Dándole realismo a su disertación agregó: «Recaudamos mal para el Estado. Tenemos organismos recaudadores autoritarios que emiten normas y luego esperan que los evasores vengan.Y no vienen. Aquí se han acostumbrado a que cada vez que se lanza una campaña contra la evasión impositiva los evasores dicen 'será para algún grande conocido, llamarán a las cámaras de televisión y listo'. A los evasores hay que salir a buscarlos, como hacen otros países. Los privados le cobran bien al Estado, hay que recurrir a ellos. Lo hizo De la Sota (José Manuel) en Córdoba, tras bajar los impuestos y darles una moratoria. Lo hizo Salta, también con privados, para cobros hipotecarios.»

«Hace varios años aquí se contrataron 6 empresas que emitían el precio de productos que se embarcaban para la Argentina. Con eso se evitaba la subfacturación, que se compre por 5 y se haga figurar uno y que sólo sobre uno se pague en nuestra aduana. Eso comprende desde zapatos hasta juguetes. Luego comenzaron las presiones. ¿Saben a cuántas de nuestras importaciones hoy se les aplica el control en origen de la importación? A sólo 5 por ciento.»

«De 12 millones de personas sobre las cuales se debe aportar a la seguridad social, sólo se hace sobre 5 millones y se evade sobre 7 millones. En grandes números, tomen 13.000 millones del ANSeS, 4.000 en AFJP y 3.000 millones en obras sociales. Son casi 20.000 millones por año que se evade de nuestro sistema de seguridad social. Hay 112 molinos en el país. Se les pusieron caudalímetros para medirlos, pero nadie mira los caudalímetros que evitan la evasión. Si tomamos el promedio móvil (anual) de lo que recauda el Estado argentino, nos da 4.000 millones por mes. Es poco, poquísimo. Hoy ya nadie se preocupa por el índice inflacionario, que todos sabemos está alrededor de 0 por ciento. ¿A quién le interesa el nivel de reservas, salvo a unos pocos, si sabemos que están? El dato mensual que más interesa hoy y el que define al país es cómo resulta cada vez la recaudación para el Estado. Ahí está la clave.

Sin siquiera un apunte, todo a memoria y análisis, Alemann continuó ante el auditorio expectante.

«Nuestro problema máximo actual es la cifra de 10.000 millones de dólares, 3% del producto como déficit. Nos hace insolventes. Nos acrecienta la deuda pública que hoy debe estar en unos 160.000 millones de dólares, entre Nación, provincias y municipios. Por ese déficit y por los intereses de la deuda que nos la acrecienta colocamos 11.000 millones de dólares por año en bonos y ya debemos haber emitido más de 50.000 millones en esos bonos. Pero el déficit nos hace insolventes y no nos creen, ni aquí ni en el exterior. Nos desconfían. Los países de la Comunidad Europea debieron meterse en un déficit por debajo de 3% de sus productos brutos. El único que no cumplió fue Grecia, que tardó 2 años, y ya está con déficit por debajo de 3%. Grecia hoy coloca títulos públicos a 10 años a 5%. A nosotros nadie nos quiere prestar a más de 2 o 3 años y a 12% o 13%. Porque no nos creen. Porque tenemos una clase política gastadora y somos un país fácil para evadir impuestos.»

Impasible, continuó: «Pongamos producto bruto en 300.000 millones, ventas brutas en 500.000 millones y gasto en 100.000 millones. Fíjense que para acabar con el déficit de 10.000 millones que nos perjudica todo y a todos, debemos ahorrar 2% de nuestras ventas brutas. ¿Cómo no lo podemos resolver si ahí está nuestro mal?»
 
Luego lanzó otro concepto fuerte: «Los bancos toman con facilidad del público dinero que le prestan también con facilidad y bajo costo administrativo al Estado a 12% o 13%. Calculemos que prestarle a un privado es más caro porque hay que investigarlo, hay riesgo. Entonces el crédito está en 18% a 2 % a empresarios contra inflación cero. Los tomadores de crédito tienden a reducirse o cancelarlo si lo tienen porque para pagar tasas de 20% hay que tener, mínimo, rentabilidad de 30% y no existe en recesión. Les digo: No hay economía que crezca si el crédito bancario para producir, por sus altas tasas, está en retroceso. Y nuestro crédito bancario con seguridad está en retroceso. Bajó 4.000 millones con relación a un año. Entiendan allí parte grande del fenómeno de la recesión que viene de que el Estado deficitario debe solventarse con bonos».

Con no menor certeza agregó Roberto Alemann: «Sólo en uno de los últimos años, 1993, la Tesorería estuvo nivelada. Lo moderno hoy, la tendencia de los grandes países es no a tener déficit sino superávit, como Estados Unidos. También lo tiene Dinamarca. Otros se encaminan al déficit cero, como nuestro vecino Chile, bastante Uruguay. Nosotros estamos a 3% del producto. Italia se niveló cobrando bien, saliendo a cobrar y dando facilidades. España hace unos años tenía 24% de inflación. Adecuó su déficit fiscal. Floreció su economía y hoy España hasta está convocando a latinoamericanos para sus fuerzas armadas porque los ciudadanos españoles tienen mejores perspectivas de empleo».

Tras su certero dictamen del
mal argentino y señalar que «López Murphy le hizo, en definitiva, un bien al país» (al señalar lo que todos los funcionarios ocultan, la magnitud del déficit del Estado). Agregó Alemann: «El resto de la economía argentina está razonablemente bien. Con precios que suben y bajan hemos aumentado nuestras cosechas y van hacia 80 o 90 millones de toneladas. En industria hoy exportamos productos de marca. Hay industriales que cerraron; no se animaron a competir otros. Pero hay quienes se perfeccionaron. Hoy en una docena de productos somos líderes en el mundo. Desde ya el aceite de maíz, como fue siempre. Pero también en miel. En golosinas. En limones somos líderes mundiales de exportación. ¿Saben también en qué hemos pasado a estar entre los líderes mundiales de exportación? Pues en pochoclos. Producimos más pochoclos que en Estados Unidos, siempre en proporción de habitantes. Exportamos pochoclos a 57 naciones desde una firma que se instaló en Rojas, porque hasta en eso hemos mejorado y ya no se instalan todas en el Gran Buenos Aires. Hay muchas noticias buenas como ésta, alentadoras, que no se difunden porque aquí la única noticia que vale parece ser la mala». Concluyó, luego de dar más ejemplos: «Si la economía de nuestro país está mejorando en todos los sectores, ¿cómo no vamos a poder meter en caja a nuestro Estado, con su déficit? ¿Cómo no vamos a poder ahorrar 10.000 millones de dólares si con tal desfase del Estado nos consideran insolventes, encarecen el crédito a los nuevos industriales y éstos no se atreven a recurrir a los bancos por las altas tasas?».

Un cerrado y largo aplauso coronó sus palabras.

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