Desde la sanción de la Ley 25.561 y el Decreto 214/2002, de los $ 43.200 millones de depósitos a plazo fijo reprogramados que quedaban al 28.02.02 («corralón») (3), $ 6.300 millones fueron convertidos a pesos a la relación de u$s 1 a $ 1,40 prevista en el art. 3° del decreto mencionado; $ 6.750 millones fueron convertidos por sus titulares en bonos del Estado Nacional (BODEN 2007 y 2012); $ 900 millones adicionales fueron liberados por las entidades para fomentar la aceptación de dichos bonos. En tanto que $ 7.000 millones fueron aplicados por sus titulares a la cancelación de préstamos (propios o de terceros) con los bancos. Por amparos se produjeron solamente retiros del orden de los $ 2.762 millones. Y se estima que la desprogramación anunciada recientemente por el Decreto 1.836/02 implicará una conversión de $ 1.100 millones a bonos dolarizados. Es decir que el saldo de depósitos reprogramados de todo el sistema financiero argentino actualmente asciende a $ 18.388 millones, que más el CER sumarían $ 24.800 millones, que en dólares a su valor corriente equivalen a 6.900 millones (4). En el mes de febrero de 2001 los depósitos ascendían a 88.000 millones ¡de dólares!, con reservas en efectivo por u$s 34.000 millones, aproximadamente (5). La diferencia obedece al riesgo de abandono de la convertibilidad, a la devaluación y
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