La suspensión de los bancos Suquía y Bisel, y las serias discrepancias entre el Palacio de Hacienda y el Banco Central (ayer renunció un asesor de Mario Blejer, Eduardo Levy Yeyati) actuaron como detonantes para que el dólar libre trepara otro escalón. Cerró en 3,52 pesos, tras haber tocado los $ 3,60 en casas de cambio. Es una suba de 2,03% respecto del viernes (en las últimas dos jornadas aumentó casi 7%). Hubo pocas operaciones y tanto los exportadores como los bancos estuvieron ausentes del mercado, restándole aire a la oferta de divisas. Se repitieron las largas colas en bancos y casas de cambio del microcentro junto al accionar de las redes de «arbolitos» y «coleros». De todos modos el Banco Central, que mantuvo las cotizaciones en 3,20 y 3,30 pesos para compra y venta, tuvo que desprenderse de 40 millones de dólares de las reservas para abastecer a los mercados mayorista y minorista por partes iguales.
El bajo volumen negociado reflejó no sólo la puja entre los bancos y el Palacio de Hacienda, sino también la creciente incertidumbre entre empresas y particulares.
Por ello, los exportadores prácticamente estuvieron ausentes ayer en la liquidación de divisas, restándole aire a la oferta.
La demanda minorista continuó activa -hubo largas colas en las casas de cambio-, y su presión dependió del nivel de liquidez disponible.
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