Un panorama desalentador a futuro

Economía

El frío inesperado que abarcó a todo el país revivió un tema abordado por distintos especialistas y expresado en muchos medios de comunicación en los últimos meses. Es inocultable que el tema energético no es un problema puntual, sino estructural, que denota la insuficiencia de inversiones y de políticas en este campo, motivadas fundamentalmente, por el control sobre las tarifas de gas y energía y por los precios de los combustibles líquidos, un tema del que el gobierno no pudo salir a tiempo, aportando una solución que satisfaga tanto a usuarios como a las empresas contratistas. Para analizar qué puede ocurrir con el escenario energético en la próxima década es necesario primero poner acento en las grandes pautas con las que se moverá el gobierno electo en octubre de este año.

Descontando el triunfo del oficialismo de la mano de Cristina Fernández, no se esperan importantes cambios en los grandes lineamientos de la política económica, sustentada en una activa presencia del Estado en la regulación de la economía, fundamentalmente sus precios basados en costos medios, y en el mantenimiento de un tipo de cambio real alto con respecto a los países del Mercosur.

Además, es de esperar que continúe a buen ritmo la inversión pública en infraestructura, así como el derrame de pesos en la economía vía planes sociales y aumentos salariales reales, por los acuerdos firmados por los sindicatos y los sectores empresariales.

  • Perspectiva

    Ingresando ya en el terreno energético, se espera que el precio del WTI se mantenga por encima de los 55 dólares por barril y que las retenciones impuestas por el gobierno a las exportaciones de crudo y sus derivados mantengan sus valores actuales o aproximados. Debemos recordar que es ésta una herramienta de contención de precios internos y una importante fuente de recaudación para las arcas del gobierno nacional.

    En cuanto a la producción de crudo en nuestro país, estudiosde distintas consultorasprevén un importante declive en los próximos años, debido fundamentalmente a la insuficiente inversión incurrida en este lustro. El país pasará a importar crudo, debido al efecto antes mencionado y al crecimiento de la economía, motorizada por los altos precios de los productos agropecuarios exportables y al incremento de sus volúmenes.

    Hay una tendencia a la baja en la producción de petróleo crudo (ver gráfico), sumada a la pérdida de calidad por la declinación de las cuencas más ricas, por ejemplo, la neuquina. En cuanto a los combustibles líquidos, a pesar de la necesidad de importar crudo para la refinación, los precios continuaránsiendo fijados por acuerdosentre productores y refinadores, a fin de mantener un equilibrio en la cadena de valor y conformar al gobierno con aumentos menores que pongan a las empresas en situación de punto de equilibrio y no hagan disparar la inflación interna.

  • Subsidio encubierto

    Continuará la importación de gasoil subsidiado a efectos de proveer de este fundamental combustible a los productores agropecuarios y para mantener bajas las tarifas del transporte, otro subsidio encubierto que tiene este sector de la economía. Si analizamos los precios de los combustibles y las tarifas en los países limítrofes, nos daremos cuentade que ésta es una situación obvia.

    Al igual que la producción de petróleo, las estimaciones de la producción de gas natural no son más optimistas. Estudios realizados por distintas empresas petroleras muestran nuevamente la consecuencia de la insuficiente inversión derivada de las tarifas totalmente alejadas de las pautas internacionales (incluso de países como Brasil.)

    El gas no producido por la Argentina será reemplazado por importaciones de Bolivia y por una disminución de exportaciones a Chile y a Uruguay. El gobierno comprará este gas al precio pactado con el gobierno boliviano y subsidiará el consumo domiciliario y de pequeñas industrias, así como el GNC.

    Esta opción de Bolivia es analizada suponiendo que la situación política actual se mantiene, aunque también hay que considerar que Bolivia es proveedor natural histórico y por cuestiones logísticas de la Argentina en Gas Natural. En cuanto a la evolución de los precios locales, éstos tendrán una tendencia a la suba para poder mantener los niveles de operación actuales, acompañando el ritmo inflacionario o situándose algunos puntos por encima de la inflación.

    Por último, nos resta analizar cuál va a ser el papel de ENARSA dentro de los jugadores del mercado petrolero. Se estima que intentará comprar o asociarse con las petroleras integradas, Repsol y Petrobras, para tener una presencia mayor en el mercado de los combustibles.
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