3 de abril 2001 - 00:00

Un trimestre con más sinsabores que alegrías

BOLSA DE JAPON

La Bolsa de Tokio registró ayer un leve retroceso en el índice Nikkei, como consecuencia del pesimismo empresarial en el futuro económico del país que reflejó un informe oficial. Al término de la jornada, el índice Nikkei perdió 61,84 puntos (0,48 por ciento) para cerrar en 12.937,86 puntos, mientras que el indicador general Topix, que agrupa a los valores de la segunda sección, perdió 8,89 puntos y se situó en 1.268,38 puntos. Según los analistas, aunque el mercado abrió en alza tras la subida de Wall Street del viernes pasado, los inversores dejaron de vender tras conocerse un informe del Banco de Japón que señaló un aumento en el pesimismo empresarial durante el primer trimestre del año. La subida del dólar ante el yen, hasta los 126,39 yenes, balanceó el mercado temporalmente ante la creencia de que la tendencia favorecería los beneficios de los exportadores.

BOLSA DE LONDRES


La Bolsa de Londres inició la semana a la baja y su índice FTSE-100 perdió 40,2 puntos y cerró a 5.593,5, mientras los inversores se mostraban pendientes del futuro de los tipos de interés en el Reino Unido. El índice intermedio FTSE-250 ganó 4,9 puntos y quedó a 6.099,6. Ante los efectos negativos que puede tener el enfriamiento de las economías de Japón y Estados Unidos, la «City» vive con impaciencia la víspera de la decisión que esta semana anunciará el Banco de Inglaterra sobre el precio del dinero. La jornada se caracterizó por la fuerte caída del operador ferroviario británico Railtrack, cuyos valores retrocedieron 117 peniques -17%- y quedaron a 570 peniques. Entre los ganadores destacó el equipo de fútbol Manchester United, cuyas acciones subieron 17 peniques -10%- y se situaron en los 189 peniques, tras anunciar beneficios semestrales hasta el 31 de enero de u$s 24,2 millones.

BOLSA DE SAN PABLO

Lo de ayer fue sólo un punto más y no cambia significativamente el mapa de lo que venimos viviendo a lo largo de los últimos tres meses. Básicamente un mercado que a fines de diciembre comenzó a recuperar el optimismo y para los primeros días de febrero nuevamente entraba en la senda descendente. Si bien no se han alcanzado los mínimos del año pasado, el desánimo entre quienes ven las cosas del lado negativo es más grande que lo que era entonces. Desde lo interno el recrudecimiento de las acusaciones de corrupción contra el Ejecutivo, y la desvalorización del real, que obedece no sólo a la crisis argentina y la turca (como muchos gustan de decir), sino también a las mismas expectativas de la economía local. Seguramente el mercado habrá de recuperarse en algún momento, pero da la sensación que los ánimos tardarán mucho más.

BOLSA DE CHILE


La Bolsa de Santiago es la que tradicionalmente se suele mostrar como la más independiente de cualquier vaivén extranjero. Pero esto que parecería ser un mérito no lo es. Es cierto que -si se pierde se pierde "poco"-, pero lo mismo sucede si se gana. De hecho, en lo mejor del año se llegó a acumular una suba de 5%, en tanto que lo más que se perdió fue también 5%. Esto no alcanza de todas formas para ocultar el crecimiento de problemas que enfrenta el mercado local. Por un lado la devaluación de la moneda, que si bien beneficia a los grandes exportadores, en el actual contexto mundial de cuasi recesión, de poco sirve. Por el otro, un mercado que parece condenado a ver la disminución de los volúmenes operados, de la mano del delistado de las cotizantes, y la ausencia de nuevos ingresos. En medio de esto, un gobierno que demora cada día más medidas de salida.

BOLSA DE MEXICO

La economía es una de las más fuertes de Latinoamérica. El mercado bursátil uno de los más maduros y sus acciones cotizantes en otras plazas, las más populares entre los inversores norteamericanos. A pesar de esto, hablamos de la Bolsa que se comporta de manera más independiente a los vaivenes del mercado neoyorquino. La política, la que experimentó el salto más importante del continente con la derrota "ordenada" del PRI. La moneda, sin ninguna duda la más fuerte en Latinoamérica (no hay que olvidar que es flotante). Y sin embargo, hace ya casi dos años que esto no alcanza para impulsar los precios locales. Si todo está bien, ¿qué pasa? La respuesta es difícil y fácil a la vez. El mexicano es un mercado que creció "mirándose el ombligo", olvidándose de incorporar a los millones de pequeños inversores que hay en el país. Esto se puede arreglar, pero tal vez sea tarde.

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