Una Bolsa capaz de resistir lo peor

Economía

¡Todo mal! Mejor dicho, todo mal menos lo bursátil. A pesar de algunas dudas por la mañana, los principales indicadores bursátiles se movieron del lado ganador durante casi toda la rueda, de manera que al sonar la campana el Dow trepaba 0,57 puntos a 13.424,96; el S&P 500 adicionaba 1,45 unidades mientras el NASDAQ quedaba a la retranca cediendo 1,39 (las variaciones porcentuales fueron tan pequeñas que nos obligan a hablar en puntos). ¿Por qué no decimos que el mercado estuvo neutro, como marcan los números? Porque el cúmulo de malas nuevas dejaba lugar para un "lunes negro".

Primero, no hubo ninguna noticia importante en el frente de M&A (el "maná" de los lunes), salvo que el grupo ThyssenKrupp desmintió que le interesara comprar US Steel (el argumento favorito de la suba del viernes). Luego, el precio del petróleo trepó a u$s 65,89 por barril (dicen que por cobertura de posiciones), lo que si bien benefició a las empresas vinculadas es un golpe para el resto del mercado (curiosamente, " servicios" fue la estrella del día).

Por último, y tal vez lo más importante (por la relación inversa con el movimiento de las acciones), el costo del dinero siguió ganando terreno (buena rueda para el ramo financiero) y la tasa a 10 años subió a 5,137% luego de arrancar en 5,158% y tocar 5,118% (desde Merrill Lynch hablaron de 5,5% antes de que las aguas se calmen).

Tentativamente la actual disparada de tasas arranca a principios de mayo, cuando los treasuries a 10 años pasan de 4,6% anual. Ahí se hizo notable el paso al costado de los asiáticos -que se corrieron a plazos inferiores al año-obligando a los dealers primarios a incrementar sus inventarios, esperando liquidarlos debajo de 5,05% (por la tendencia de los máximos desde 1987 se suponía era el techo).

El desarmado de derivativos extrafronteras y las liquidaciones forzadas de los deudores hipotecarios locales incorporaron presiones adicionales llevándonos al escenario actual, que -al menos por ahora-puede seguir considerándose un simple (pero doloroso) reajuste estructural del riesgo. Esta historia recién comienza.

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