Ayer decíamos que si la estrategia de Microsoft no convencía a los inversores, podría ser "desastroso". Hasta dentro de unas horas, cuando la firma anuncie sus resultados a junio, nada está dicho, pero por lo que vimos, las cosas no lucen bien. A pesar de disponerse a repartir efectivo por un valor equivalente a la capitalización de McDonald's, The Gap y Starbucks (juntas), el papel de MSFT repuntó ayer menos de 2%. Si hacemos bien las cuentas, vemos que hoy vale menos que el martes. Es que la " repartija" implica un cambio estratégico de una firma "boba" que ha crecido " comprando" a otra que "ya se compró todo" y no podrían crecer al ritmo de los últimos años. Claro que hay otro argumento para explicar los anuncios y su mala recepción, y se vinculan con que hoy podríamos tener una muy mala noticia. Veremos. Mientras tanto, para los que creían que de la boca de Alan Greenspan surge el maná que alimenta las subas bursátiles, ayer quedó demostrado que de sus fauces no sale ninguna magia. Los 2.100 millones de papeles negociados en el NASDAQ y los casi 1.700 millones del NYSE reflejan que la presión bajista de la víspera fue inmensa. Mucho más que el 1,01% que perdió el Dow al cerrar en 10.046,13 puntos o el 2,23% que retrocedió el NASDAQ. Lo curioso es que al comienzo de operaciones ambos subían más de 0,8% impulsados por los buenos balances de JP Morgan, United Technologies, Honeywell, Kodak, General Motors, Merck, Texas Instruments, Motorola, Lucent, Inclone, etc., y no hubo ningún dato para explicar el derrumbe. Hoy bastaría una leve brisa para que el NASDAQ marque nuevo mínimo anual y que el Dow comience a moverse en la zona de los cuatro dígitos. Cuidado.
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